Pocos días después de anunciar su abdicación, el rey Juan Carlos de España presidió ayer, con rostro adusto, su última ceremonia militar antes de pasarle el testigo a su hijo Felipe, quien subirá al trono en momentos en que muchos españoles cuestionan la monarquía. El rey, vestido con un uniforme caqui y apoyado en un bastón, presidió el acto en “homenaje a los que dieron su vida por España”, con motivo del día de las Fuerzas Armadas.
