9 de mayo de 2015 - 00:00

El Reino “Desunido” que surge de las elecciones

Las elecciones al Parlamento británico, con el auge de los nacionalismos, prometen dejar un país más polarizado territorialmente y sumido en la incertidumbre por la posibilidad de que abandone la UE.

El Partido Nacionalista Escocés (SNP) salió paradójicamente revigorizado de su derrota en el referéndum de independencia hace seis meses y ganó 56 de las 59 bancas en Escocia, considerada hasta ahora un bastión inexpugnable de los laboristas.

Ante estos resultados, el primer ministro David Cameron, que ganó con mayoría absoluta, prometió conceder más responsabilidades a los gobiernos regionales.

“En Escocia, nuestro plan es crear el gobierno autónomo más poderoso del mundo, con importantes poderes en materia fiscal”, dijo en su primer discurso tras la victoria.

Pero este triunfo puede despertar el apetito de los nacionalistas. Tony Travers, experto de la London School of Economics, no lo duda: “La independencia sigue siendo el objetivo final”.

La victoria de los conservadores promete agrandar la fosa que separa Edimburgo de Londres, “los de Westminster”, como dice Sturgeon con desdén.

Gales también toma vuelo

El triunfo del SNP da alas a los nacionalistas galeses de Plaid Cymru, que mejoraron un 12% su porcentaje de votos en la más pobre de las cuatro regiones de Gran Bretaña, integrada además por Escocia, Inglaterra e Irlanda del Norte.

Su líder, la republicana Leanne Wood, de 43 años, que llama a la reina “la señora Windsor”, ha logrado preservar su capital de tres escaños en la Cámara de los Comunes.

Este doble avance en Edimburgo y Cardiff también está acompañado de un incremento de las demandas de descentralización en Irlanda del Norte y en las grandes ciudades, comenzando con Manchester y Liverpool.

Brexit y Scotxit

Ayer, Cameron reiteró además su promesa de convocar un referéndum de salida de la Unión Europea antes de que termine el año 2017.
Patrick Dunleavy, un politólogo de la LSE, lo llama "el referéndum Brexit", por "Britain" y "exit", salida, en referencia al riesgo de que Londres abandone el bloque de 28 países.

Cameron pide una renegociación de sus vínculos con la UE, en la que Gran Bretaña ingresó en 1975, cuando Europa era sólo un mercado común y no un proyecto político.

Sara Binzert Holbot, especialista en asuntos europeos de la LSE, está convencida de que David Cameron “tomará muy rápidamente el camino a Bruselas para negociar un acuerdo”.

En Bruselas, sede de la UE, dudan del europeísmo de Cameron, que ha tendido a aislarse de sus colegas.

Otros líderes europeos han expresado ya sus puntos innegociables, en particular la libre circulación de ciudadanos de la Unión Europea.
David Cameron tiene que aclarar ahora qué mejoras reclama y cómo muestra su compromiso de "reconstruir la relación", dijo Holbot.

En última instancia, el “Brexit” podría causar un “Scotxit”. Nicola Sturgeon, convencida europeísta, advirtió que una salida británica de la UE pondría sobre la mesa de nuevo la cuestión de la independencia.

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