El papa Francisco designó ayer al Nº 3 del Vaticano, monseñor Giovanni Angelo Becciu, como delegado especial ante la Orden de Malta, a cuyo Gran Maestre empujó a renunciar tras una áspera disputa.
El papa Francisco designó ayer al Nº 3 del Vaticano, monseñor Giovanni Angelo Becciu, como delegado especial ante la Orden de Malta, a cuyo Gran Maestre empujó a renunciar tras una áspera disputa.
En “estrecha colaboración” con la dirección interina, monseñor Becciu tendrá “todos los poderes necesarios” para encarar “la renovación espiritual y moral de la Orden”, explica el Papa en su carta de nominación difundida por la Santa Sede.
Su mandato llegará a término cuando sea elegido un nuevo Gran Maestre, al final de un “capítulo general extraordinario” que tendrá lugar dentro de tres meses.
Mientras tanto, monseñor Becciu será “mi portavoz exclusivo” ante la Orden, escribe Francisco, quitando así todo poder a monseñor Raymond Burke, un cardenal estadounidense ultraconservador y uno de sus opositores más virulentos, cuyo título de representante de la Santa Sede ante la Orden de Malta carece ahora de todo contenido.
La designación confirmó la marginalización de Burke, que técnicamente era hasta ahora el único enviado del Papa en la antigua orden aristocrática, que tiene como miembros a generaciones de la nobleza católica europea y dirige una vasta organización humanitaria en todo el mundo.
El mismo que día que se conoció el nombramiento, decenas de carteles aparecieron en todo Roma con la foto de Francisco en actitud severa y con la pregunta “¿Dónde está su misericordia?” que hace referencia a la “decapitación” de los Caballeros, la marginación del cardenal Burke y otras acciones que ha tomado contra los grupos conservadores y tradicionalistas.
La policía abrió una investigación sobre los grupos conservadores que las autoridades creen están detrás de los actos y se apoyará en las imágenes de cámaras de circuito cerrado, reportó la agencia de noticias ANSA.
Los carteles, escritos en el dialecto romano, también subrayan la manera en que Francisco ha “ignorado a los cardenales”, una referencia a los cuatro cardenales, entre ellos Burke, que han pedido públicamente al pontífice que aclare si personas católicas que son divorciadas o que se han casado nuevamente por lo civil pueden recibir la comunión.
Francisco no ha respondido directamente, si bien ha dejado en claro que está a favor de las concesiones caso por caso.

Puja ideológica
La crisis de la Orden de Malta comenzó por la distribución de preservativos, rechazados por el Vaticano, en dispensarios de la Orden en países de África y en Birmania, destinados a la poblaciones de riesgo como prostitutas.
Luego sobrevino la salida forzada, el 6 de diciembre pasado, del número tres de la Orden, el alemán Albrecht von Boeselager.
Hace poco más de una semana, Francisco aceptó la renuncia del Gran Maestre de la Orden de Malta, Matthew Festing, con lo que puso fin a este insólito conflicto entre la milenaria congregación y el Vaticano.
Según medios católicos, Festing y el cardenal Patrono de la Orden, Raymond Burke, conocido por sus críticas al papa argentino, fueron quienes acusaron a Von Boeselager de haber permitido la distribución de condones en países del tercer mundo.
Von Boeselager rechazó las acusaciones y considera que se trataba de un montaje de Festing y Burke.
El Vaticano nombró una comisión en diciembre para investigar las circunstancias del cese de Von Boeselager, lo que provocó la ira de Festing, quien la percibió como una violación a la soberanía de la Orden.
En un desafío inédito a la autoridad del Papa, Festing tildó de ilegítima la comisión y pidió a los miembros de la congregación que no colaboraran.
Nacida durante las Cruzadas, la Orden de Malta gestiona en más de 100 países hospitales y dispensarios, gracias a 13.500 miembros y 100.000 empleados y voluntarios.