“Los médicos británicos iban a matar a mi hijo o convertirlo en un vegetal”. Estas fueron las primeras palabras de Brett King, el padre de Ashya, que decidió sacarlo de un hospital de Gran Bretaña, sin el consentimiento de los médicos, y terminó detenido en una cárcel española, en un affaire tan escandaloso como ilegal.
En una emocional conferencia de prensa en Sevilla, en el estudio de su abogado junto a su esposa, ayer hizo una dura acusación. Dijo que el hospital general de Southampton sabía que él iba a trasladar a su hijo Ashya al exterior porque no estaba de acuerdo con el tratamiento anticancerígeno que querían aplicarle. Una información que contradice la del hospital. Ayer tenía previsto viajar hacia Málaga para poder reencontrarse con su hijo.
“Yo sería feliz de pasar años en la cárcel para frenar que mi hijo pueda recibir un tratamiento que lo mate o lo deje discapacitado. Lo haría otra vez”, dijo.”Nosotros queríamos ayudar a nuestro hijo en estos días malos porque Ashya no tiene muchos meses para vivir y estábamos encerrados en una celda, lejos. Ninguno podía hacer nada. Vamos a tratar de acelerar las cosas para ayudarlo lo más posible”, dijo el padre del niño.
Ashya, el pequeño chiquito británico con cáncer cerebral, podrá encontrarse finalmente con sus papás en el hospital de Málaga, donde se encuentra internado. En un trámite “express” y bajo intensa presión política, la Procuración de la Corona británica anuló ayer el pedido de captura europeo de Brett King y su esposa Naghmeh, sus padres, que habían sido detenidos en España y estaban en un proceso de extradición a Gran Bretaña.
La misma actitud adoptó el juez español Fernando Andreu, en la Audiencia Nacional en Madrid, y liberó inmediatamente a los King. Quería impedir que el matrimonio pasara una segunda noche en la cárcel y pudiera reencontrarse inmediatamente con su hijo, gravemente enfermo, solo y bajo guardia policial. Los King fueron liberados inmediatamente y viajaron hacia Sevilla.
Así comenzó a finalizar un drama familiar, en el que los padres decidieron retirar a su hijo del hospital sin consentimiento médico, en busca de un tratamiento con protones para su tumor cerebral que no existe en el servicio de salud británico pero sí en la República Checa, Suiza y Estados Unidos. El vínculo con el oncólogo de Ashya se había roto, ante la insistencia del padre por el otro tratamiento. El médico los amenazaba con una orden judicial para impedirles el acceso al hospital y la familia se sentía amenazada.
Aún falta restituir la autoridad paternal sobre el chico, que un juez les quitó y la puso en manos de la justicia a pedido de las autoridades del hospital británico. El gobierno ofrece ahora mandar un reputado oncólogo a asesorar a la familia en España. Pero los King han decidido llevar a Ashya a la República Checa, mientras hay un clamor para que el NHS, el servicio de salud británico, pague el tratamiento del chiquito en el país que sea.
Un juez británico va a autorizar ese movimiento si la familia, las autoridades del hospital y el consejo municipal de Portsmouth, que exigió al juez la guarda judicial, acuerdan un tratamiento. Ashya debe iniciar sus sesiones inmediatamente, después de haber sido operado 6 semanas atrás. Danny King, el hermano mayor de Ashya, fue autorizado finalmente a visitar al chiquito y agradeció al primer ministro británico David Cameron y a Nick Clegg su apoyo.
Este zafarrancho de ruptura de comunicaciones entre una familia angustiada por el futuro de su hijo y su médico tratante se transformó en un escándalo político, porque los poderes públicos -desde el NHS a la policía y la justicia- sobreactuaron y usaron su fuerza y su autoridad en forma desmedida. El hospital exigió a la policía que capturara a la familia por peligro de muerte de Ashya ante la falta de medicamentos y de la batería de la máquina que le proveía alimentos. La policía lanzó una captura europea, que forzó a Francia y a España a iniciar la cacería de la familia entre el viernes y el sábado. Finalmente fueron detenidos en Málaga, por el aviso de la recepcionista del hostel donde estaban alojados.