La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) alertó ayer sobre las posibles consecuencias desastrosas que la llegada del invierno y las bajas temperaturas tendrán para las decenas de miles de refugiados que están llegando a Europa.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) alertó ayer sobre las posibles consecuencias desastrosas que la llegada del invierno y las bajas temperaturas tendrán para las decenas de miles de refugiados que están llegando a Europa.
El portavoz de Acnur, Babar Baloch, pidió a los gobernantes europeos “un plan maestro” para afrontar el frío y advirtió que “el mal tiempo agravará el sufrimiento” de los miles de refugiados que viven en campamentos improvisados en Europa central y oriental, así como en la región balcánica.
También la asociación alemana de defensa de los refugiados Pro Asyl dio la alarma ante el frío que acecha a los que escapan de las guerras de Medio Oriente y de los conflictos en África. El portavoz Karl Kopp dijo que habrá “muchos muertos” si no mejora la asistencia a los que buscan asilo en Europa. Kopp pidió un esfuerzo común europeo para preparar el invierno y la habilitación de “centros de acogida dignos”. Las autoridades europeas, dijo, ya desperdiciaron todo el verano.
Además del frío, también se agravan las condiciones marítimas para los refugiados que intentan alcanzar Europa por el Mediterráneo. Pro Asyl cree que las tormentas “harán desaparecer” a mucha gente en alta mar. La Acnur también teme nuevos naufragios masivos de refugiados. Se estima que en lo que va de año se ahogaron unas 2.500 personas en su intento de alcanzar las costas europeas. Más que en todo 2014.
En Alemania, miles de refugiados viven todavía en tiendas de campaña. Kopp cree que el país “no está preparando” el invierno como debería y critica que “se está haciendo tarde” para acondicionar vivendas apropiadas.
Enfrentada a la problemática, la respuesta de la UE se caracterizó por una muy criticada falta de coordinación y por medidas unilaterales y a veces contradictorias, destinadas en su mayor parte a frenar la entrada de los refugiados. Hungría, uno de los principales países de tránsito de los migrantes, se ganó los reproches internacionales más fuertes por levantar vallas anti inmigrantes en sus fronteras con varias naciones, por militarizarlas y por las pésimas condiciones en que albergaba a los refugiados.