Agentes federales atraparon ayer a un supuesto atacante suicida simpatizante del grupo Estado Islámico (EI) que estaría planeando un ataque a una base militar de Estados Unidos, en un operativo que bien podría tornarse un guión de cine.
Agentes federales atraparon ayer a un supuesto atacante suicida simpatizante del grupo Estado Islámico (EI) que estaría planeando un ataque a una base militar de Estados Unidos, en un operativo que bien podría tornarse un guión de cine.
El estadounidense John T. Booker Jr fue arrestado sin incidentes en las afueras de Fort Riley, la base en Kansas (centro) de la primera división de Infantería de Estados Unidos.
El joven de 20 años deberá presentarse ante un tribunal federal en la ciudad de Topeka enfrentando tres cargos, incluyendo “intento de proveer material para el grupo Estado Islámico de Irak y el Levante”.
Booker, un recluta fallido del Ejército estadounidense, quien estuvo en la mira del FBI el año pasado, se convirtió en el más reciente sospechoso de terrorismo al ser atrapado en suelo estadounidense en una operación encubierta. Su arresto se produce ocho días después de la detención en Nueva York de dos mujeres que no sabían que estaban compartiendo detalles de un supuesto plan de bombardeo con un agente encubierto del FBI.
También ocurre dos días después del arresto en Chicago de un hombre de Wisconsin acusado de viajar a Turquía con la esperanza de unirse a los combatientes del grupo Estado Islámico en Siria.
Booker fue aprehendido en la mañana de ayer “mientras realizaba los últimos preparativos para su plan de ataque” en Fort Riley, dijo Grissom.
“Sin que lo supiera, los materiales que iba a utilizar para activar esta bomba estaban inertes”, dijo Grissom, quien añadió que Booker deberá presentarse el viernes ante un tribunal federal. “Se piensa que planeaba detonar los explosivos de forma que él mismo muriera en la explosión”, agregó Grissom. Booker escogió a Fort Riley como blanco “porque la base es famosa y hay muchos soldados permanentemente allí”, dijo el fiscal.
La base estadounidense data del siglo XIX, cuando era un centro para la caballería defendiéndose de los ataques de los indígenas en las Grandes Llanuras.
Cuando se le negó la entrada al Ejército, Booker contactó en octubre a una “fuente humana confidencial” del FBI a quien le confió su deseo de luchar a favor de las milicias del Estado Islámico, argumentaron los documentos de la Corte.
Además de ofrecer apoyo al EI, Booker enfrenta cargos de intento de detonar un arma de destrucción masiva e intento de destruir propiedad.