16 de abril de 2017 - 00:00

El extravagante culto a exmandatarios y al actual

El fallecido líder norcoreano Kim Il-sung es una figura altamente referencial para los habitantes de Corea del Norte, incluso 23 años después de su muerte, ya sea por su enorme estatua, por los murales, las estampillas o las imágenes que cuelgan en las paredes de casas y oficinas.

Y por la adoración que se exige se mantenga sobre el fundador de ese extravagante "reino".

En la dinástica Corea del Norte existe un intenso culto a la imagen del "eterno presidente" y Kim Il-sung, así como a la de su hijo Kim Jong-il, que lo sucedió en el mando, y a la de su nieto y actual gobernante Kim Jong-un.

Los cuerpos de Kim Il-sung y su hijo, que murió a fines de 2011, se encuentran embalsamados en un mausoleo en Pyongyang y pueden ser observados allí por norcoreanos y visitantes extranjeros.

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