La mayoría de los ministros del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que habían abandonado sus cargos para disputar las elecciones de este domingo en Brasil para un cargo regional o para el Senado perdieron en las urnas.
El caso más emblemático fue el de Fernando Haddad, hasta marzo ministro de Hacienda, que perdió la gobernación de São Paulo, el estado más poblado.
La mayoría de los ministros del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que habían abandonado sus cargos para disputar las elecciones de este domingo en Brasil para un cargo regional o para el Senado perdieron en las urnas.
El caso más emblemático fue el de Fernando Haddad, hasta marzo ministro de Hacienda y uno de los hombres fuertes del Gobierno, que perdió la gobernación del estado de São Paulo, el más rico y poblado de Brasil, frente al actual gobernante Tarcísio de Freitas, apoyado por el bolsonarismo.
Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) y hombre de confianza de Lula, concurrió acompañado por Márcio França, exministro de Emprendimiento, como candidato a vicegobernador, pero la fórmula solo obtuvo un 36,22 % de los votos, muy por debajo del 62,85 % alcanzado por Freitas, que renovó su liderazgo político en São Paulo.
Tampoco lograron llegar al Senado varias figuras de peso del Gobierno que dejaron sus ministerios para disputar las elecciones, como Gleisi Hoffmann, quien tras estar en la presidencia del PT por casi ocho años asumió la cartera de Relaciones Institucionales con Lula y la dejó para aspirar a un escaño en la Cámara Alta por el estado de Paraná.
Marina Silva y Simone Tebet, que lideraron las carteras de Medio Ambiente y Planificación, respectivamente, perdieron los escaños para São Paulo, y Carlos Fávaro, exministro de Agricultura, el escaño al Senado por Mato Grosso.
Las excepciones de la jornada fueron en dos estados del noreste brasileño, donde predominó la fuerza electoral oficialista.
Renan Filho, exministro de Transporte, fue elegido gobernador de Alagoas en primera vuelta por el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), partido de centro que integra la coalición oficialista. André Fufuca, exministro de Deportes, fue el único en alcanzar una curul en el Senado, por el estado de Maranhão, por el partido de centro derecha Progressistas, también de la coalición del Gobierno.
La presidencia de Brasil será decidida en el balotaje el 25 de octubre debido a que ni Bolsonaro (47,1 %) ni Lula (45,1 %) obtuvieron más de la mitad de los votos en la primera vuelta.
El Partido Liberal (PL), la formación de ultraderecha que impulsa a Bolsonaro, prácticamente dobló su bancada este domingo y salió de las urnas como la mayor fuerza del Senado de Brasil, con el control de la tercera parte de la Cámara Alta.
El partido que postuló al senador Flávio Bolsonaro a la Presidencia ya era la mayor fuerza en el Senado, con 15 de los 81 escaños, y a partir de 2027 contará con 28, según los escrutinios de las legislativas de este domingo.
Ese número, sumado al de sus aliados, prácticamente le permite garantizar o boicotear la gobernabilidad en la próxima Administración, dependiendo de quien venza las presidenciales en segunda vuelta, entre Lula, que aspira a la reelección, y el hijo primogénito de Jair Bolsonaro.
Además de nueve de los actuales senadores del PL, que tienen mandato hasta 2030, otros 19 miembros de la formación fueron elegidos este domingo.
Entre los nuevos senadores del PL destacan la exprimera dama Michelle Bolsonaro y Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente.
Dos formaciones de derecha tradicionalmente aliadas al PL, Republicanos (6) y Novo (3), podrán darle al partido de los Bolsonaro otros nueve votos en el Senado, con lo que lo dejarán a solo cuatro votos de la mayoría (42).
El fuerte crecimiento de la ultraderecha en el Senado fue una de las principales preocupaciones de Lula durante su campaña.
"No podemos permitir que la derecha forme una mayoría en el Senado porque, si lo hacen, van a transformar este país en un infierno", llegó a afirmar el líder progresista.
El Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, con la elección de seis nuevos senadores, se convirtió en la segunda minoría en el Senado, con los mismos nueve escaños que tenía.
Pero la representación de los partidos de izquierda cayó desde 17 hasta 15 escaños, incluyendo los nueve del PT y cuatro del Partido Socialista Brasileño (PSB), la formación del vicepresidente, Geraldo Alckmin.
El PL creció a costas del llamado ‘Centrão’, un conjunto de partidos de centroderecha que tiende a darle mayoría a cualquier Gobierno, bien sea de izquierda o de derecha, a cambio de beneficios y cargos públicos.