La ONU denunció ayer que cerca de 8.000 familias fueron secuestradas y conducidas por el grupo islamista radical Estado Islámico (EI) desde zonas periféricas hacia la ciudad de Mosul, en el norte de Irak, para ser usadas como escudos humanos, mientras el Ejército del país árabe inició los ataques contra la principal línea defensiva de los yihadistas en las zonas sur de la ciudad.
Las tropas iraquíes, apoyadas por las fuerzas aéreas de una coalición internacional contra el EI liderada por Estados Unidos, lanzaron una ofensiva contra Mosul hace 12 días para arrebatar al grupo yihadista su principal feudo en Irak, donde pretenden imponer un califato, al igual que en la vecina Siria.
La ofensiva contra Mosul comenzó con un ataque por los frentes norte, este y sur de la ciudad, la segunda de Irak, y las fuerzas iraquíes han ido avanzando lentamente, pero sin pausa, con el objetivo de dar el asalto final.
Esa será probablemente la batalla más letal, puesto que 1,5 millón de residentes permanecen en la ciudad, en manos del EI desde 2014, y el peor escenario previsto por Naciones Unidas estima que hasta un millón de personas se verán desplazadas de sus hogares.
En este contexto, el líder del EI, Abu Bakr al Baghdadi, recurrió a la estrategia defensiva de usar civiles como escudos humanos, tal como denunció la ONU.
“Se trata de una cobarde estrategia para hacer inmunes ciertas zonas de las operaciones militares”, declaró la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani.
A los que se niegan a obedecer las órdenes del EI “se los ejecuta en el momento”, agregó Shamdasani.
Las familias secuestradas provenían de cuatro áreas distintas en las afueras de Mosul, donde se encuentran más de un millón de civiles y que está sometida a una gran una ofensiva militar de las fuerzas iraquíes para arrebatar a los yihadistas el control de esta ciudad, su bastión, una operación cuya magnitud sólo es superada por la invasión estadounidense de 2003.
La ONU también reveló que los yihadistas ejecutaron el pasado miércoles a 242 personas en Mosul. Ciento noventa de ellos eran antiguos miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes, quienes fueron ejecutados en una base militar ubicada en la ciudad.
El resto de víctimas eran 42 civiles asesinados el mismo día de manera separada por negarse a unirse al EI, mientras el día anterior, otras 24 personas habían sido ejecutadas por los yihadistas, aunque todavía se desconocen los detalle del hecho.
En el terreno, las fuerzas de combate comenzaron a atacar la zona de Al Shura, situada a 40 kilómetros al sur de Mosul, considerada la principal línea defensiva del grupo islamista.
Al Shura es el principal punto defensivo del frente meridional de la batalla de Mosul y su caída es fundamental para continuar el avance hacia la capital de Nínive.