El cazabombardero estadounidense F-22 Raptor, que hizo su primera misión de combate en Siria el martes, fue integrado a la Fuerza Aérea de EEUU en 2005, pero ha experimentado diversos problemas que llevaron a dejarlo en tierra por varios meses.
El cazabombardero estadounidense F-22 Raptor, que hizo su primera misión de combate en Siria el martes, fue integrado a la Fuerza Aérea de EEUU en 2005, pero ha experimentado diversos problemas que llevaron a dejarlo en tierra por varios meses.
Según su fabricante Lockheed Martin, es el único avión de combate capaz de desarrollar simultáneamente misiones aire-aire y aire-tierra. Es considerado el jet de combate más avanzado en el mundo, gracias a su habilidad para evadir la detección por radar.
También es capaz de volar más lejos que su predecesor, el F-15, con un alcance de cerca de 3.200 km y es más rápido, alcanzando velocidades superiores a Mach 2 (dos veces la velocidad del sonido, es decir, unos 2.472 km por hora).
El F-22 puede portar una gran variedad de armas, incluyendo las llamadas bombas "inteligentes" de 500 kilos. Con su velocidad y sus sistemas antidetección, es capaz de disparar bombas guiadas por láser a 25 km del blanco.
Pero su rendimiento se vio empañado por varios accidentes, y sobre todo por problemas técnicos cuyas causas ha sido difíciles de identificar.
