6 de agosto de 2017 - 00:00

El Cartero es el mensaje

Comunicaciones eligió jugar una final que estaba condenado a perder, y la perdió, pero dejó un mensaje: priorizar la esencia del fútbol antes que los resultados.

En la antigüedad se acostumbraba matar al mensajero si las noticias que traía no eran del todo favorables, como si el portador del mensaje fuera también el culpable de los males. No mucho ha cambiado, a pesar del tiempo. Hace apenas unas horas el mensaje lo trajo El Cartero y también le tocó perder. Comunicaciones eligió ser emisario de un fútbol de valores, demostró que puede perder y ser ejemplo.

El mensaje es claro, el fútbol es una oportunidad donde la belleza misma del juego se convierte en medio para imponerse al rival, sin necesidad de apelar a artilugios o tretas. Esto es más o menos lo que decía la bandera que desplegaron los jugadores de Comunicaciones al salir al campo de juego. Como si fuera necesario subrayar el gesto, el plantel decidió salir con una bandera a jugar un partido ridículo en el que prácticamente estaba condenado a perder. Eligieron como abanderado a un loco, y las palabras de Bielsa fueron la bandera de los de Agronomía:

“El juego fue creado para superar al rival de acuerdo con la belleza de los elementos que tiene el juego y no para sobrepasar el reglamento buscando sacar ventaja para superar al rival”.

Riestra optó por vestir su tradicional negro. Los del cartero eligieron jugar, simplemente eso. Entendieron que el fútbol es belleza, a pesar de la derrota. Cuando terminó el partido aplaudieron al rival y se abrazaron entre ellos. Los de Villa Soldati, en cambio, tuvieron un festejo tímido en los camarines, fuera del campo, donde también habían empezado a ganar el ascenso.

Los hechos

La historia se hizo tristemente célebre en todos los medios. El Club Comunicaciones y el Deportivo Riestra llegaban a la final del torneo de la B Metro que posibilita un ascenso a la B Nacional. El primero de los dos partidos fue para El Cartero, mientras que el segundo era para El Negro cuando, a minutos de finalizar, tuvo que ser suspendido. Con ese resultado Riestra era campeón por diferencia de gol, un tanto más obligaba al desempate por penales. Sobre el final Comunicaciones acechaba el área rival cuando el campo de juego fue invadido abruptamente por terceros y obligó al árbitro Paulo Vigliano a suspender el partido. Lo curioso (ya no nos sorprende que un partido se suspenda por violencia o invasiones) es que quienes encabezaban los hechos eran jugadores y allegados del equipo de Villa Soldati.

Luego se comprobó que también existieron otras irregularidades como el agrandamiento de los límites del área y la ubicación de los puntos del penal, entre algunas de las situaciones que se señalaron. El reglamento era claro ante este tipo de situaciones: se debía dar por perdido el partido al equipo responsable de los hechos. El Tribunal de Disciplina optó por resolver las cosas a su modo -el hilo siempre se corta por su lado más delgado- y el perjudicado no fue Riestra (a pesar de la sanción deportiva y económica que deberá afrontar a futuro); no se le dio por perdido el partido sino que tuvo la chance de continuar el juego con el marcador a su favor. Así transcurrieron los minutos de la nueva mini final (tres el primer tiempo y dos el segundo). Riestra fue campeón, y los aplausos, de Comunicaciones.

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