11 de noviembre de 2017 - 00:00

El calentamiento global perjudica la producción de aceite de oliva en Europa

En Italia se espera que su producción baje un 20% respecto del promedio entre 2000 y 2010, aunque se cree que será mejor que en 2016.

En junio, cuando usualmente nacen las primeras olivas en la suave calidez de principios del verano, Irene Guidobaldi caminó por su olivar en medio de un calor abrasador y miró con horror cómo las flores de sus árboles comenzaban a marchitarse y caer.

La única manera de salvar el preciado huerto de su familia en las colinas de Umbría era comprar el objeto más preciado de todo ese verano de sequías: agua.

Mucha, mucha agua.

Así que Guidobaldi, parte de la octava generación de agricultores de oliva, compró camiones de agua, casi a diario, durante la mayor parte del verano.

La ola de calor que azotó el sur de Europa este verano, y que los científicos dijeron que tenía la marca de la mano humana que ha provocado el cambio climático, es apenas el episodio más reciente del extraño clima que ha castigado a los artífices del aceite de oliva.

En algunos años, como éste, el calor llega antes y se queda. Otros años, como 2014, llueve tanto que la mosca del olivo se reproduce como loca, dejando gusanos dentro del fruto. O se presenta una helada atemporal cuando el fruto se está formando, que es lo que ocurrió en el olivar de Beatrice Contini Bonacossi en la Toscana.

O cae la maldición del calor prematuro seguido de una semana de niebla y lluvia, que es lo que le sucedió al olivar de Sebastiano Salafia en Sicilia, hace unos años, lo que dejó a los árboles confundidos, en palabras de Salafia, sin saber cuándo debían producir sus frutos.

"Cada año sucede algo", comentó Salafia.

Ya pasó la época en la que podías contar con la suave mezze stagioni, o media temporada, de la que dependen las olivas antes y después de la época de calor.

Tampoco existe ya el ciclo con el que podías contar: un año bueno, el siguiente año no tanto.

Ahora, dijo Guidobaldi, estirando sus largos brazos espigados, "es como jugar a la lotería".

Los olivos son resilientes. En la Biblia, una paloma lleva a Noé una rama de olivo al arca, señal de que el mundo no está destruido por completo. El aceite de oliva es el eje de la alimentación y del folclore del Mediterráneo. Sus beneficios para la salud se han elogiado tanto que hay un aumento en la demanda de aceite de oliva extra virgen a nivel mundial.

Las cosechas han sido malas en tres de los últimos cinco años, debido a lo que Vito Martinelli, analista de Rabobank, llamó "choques" relacionados con el clima.

Además, con el incremento en la demanda, se han elevado los precios de venta al mayoreo.

Nadie se morirá de hambre si no hay suficiente aceite de oliva en el mercado, pero el impacto del cambio climático en un producto tan resistente y lujoso es un indicador de cómo el calentamiento global está comenzando a desafiar nuestros métodos de cultivo.

El pronóstico para la producción de aceite de oliva de este año es variado. En Italia se espera que su producción baje un 20 por ciento con respecto al promedio entre 2000 y 2010, aunque se cree que será mejor que en 2016, de acuerdo con el Consejo Oleícola Internacional, pues algunos agricultores esperan una producción menor pero con muy buen sabor.

De acuerdo con el Consejo, España, el mayor productor del mundo, espera una caída de al menos el 10% respecto del año pasado. Fuente: The New York Times

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