Con el suministro de armas livianas a la oposición siria, Estados Unidos manda un mensaje claro y presiona al gobierno de Bashar Al Assad y a Rusia, aunque ello no cambie la situación en el terreno, estiman analistas.
Con el suministro de armas livianas a la oposición siria, Estados Unidos manda un mensaje claro y presiona al gobierno de Bashar Al Assad y a Rusia, aunque ello no cambie la situación en el terreno, estiman analistas.
Tres días después de que el presidente estadounidense Barack Obama prometiera brindar un "apoyo militar" a los rebeldes sirios, el diario The Washington Post reveló que las primeras entregas de armas livianas y municiones comenzaron hace dos semanas, es decir poco después del ataque con armas químicas contra su propio pueblo del que es acusado el gobierno sirio.
Esta información fue revelada unas horas antes de una reunión crucial entre los jefes de la diplomacia estadounidense y rusa en Ginebra, observa Charles Lister, analista de IHS-Janes en Londres. John Kerry y Serguei Lavrov están reunidos para buscar una solución diplomática a la crisis desencadenada por el ataque químico del 21 de agosto.
La CIA, responsable de esta operación clandestina, rechazó hacer comentarios. El general Selim Idriss, jefe del estado mayor del Ejército sirio libre (ASL) dijo por su parte que no recibió "ningún apoyo militar directo" de Estados Unidos.
"No recibimos ningún tipo de material letal de parte de nuestros amigos estadounidenses", declaró el general sirio a la radio norteamericana NPR. Y agregó que el apoyo de Washington se limita a ayuda humanitaria y chalecos anti-balas, "vehículos livianos, ambulancias, anteojos de visión nocturna y equipos de comunicación".
Según Lister, esta reacción del general Idriss sugiere la existencia de "tensiones" con Estados Unidos. La rebelión moderada, que esperaba con impaciencia los ataques estadounidenses contra el régimen de Asad, parece ser la gran perdedora del juego que se dibuja entre rusos y estadounidenses sobre el tema de las armas químicas sirias.
"Impacto limitado"
"Si sólo se les entrega armas livianas, ayudarán muy poco a los rebeldes. Sin suministro de armas pesadas, el equilibrio de fuerzas se mantendrá esencialmente sin cambios" estima por su parte Christopher Harmer, del Instituto para el Estudio de la Guerra.
En definitiva, estas primeras entregas de armas podrían significar un mensaje dirigido a Moscú y al gobierno sirio sobre las intenciones estadounidenses en caso de fracaso de una solución negociada. También podrían servir de "test" para asegurarse que el circuito de entrega es lo "suficientemente seguro" y que las armas son utilizadas por los rebeldes moderados y no por los grupos extremistas cuyo peso en la oposición disuade a los occidentales de comprometerse más.