El letargo de la obra pública nacional se posiciona como uno de los puntos de mayor desavenencia entre el Gobierno nacional de Javier Gerardo Milei y las provincias.
Es bastante penoso para la provincia que la comunicación terrestre con San Juan, a través de la traza de la ruta nacional 40, conocida como Doble Vía a San Juan, esté sin terminar y con notorios inconvenientes en su recorrido. Urge que el Gobierno local vuelva a exigir a la Administración central la puesta en marcha de esta obra, en el menor tiempo posible.
El letargo de la obra pública nacional se posiciona como uno de los puntos de mayor desavenencia entre el Gobierno nacional de Javier Gerardo Milei y las provincias.
Gobernadores de distintas procedencias políticas, en especial los que están más cerca de la administración central, observan cómo pasa el tiempo y ven frustradas sus expectativas de reactivación económica para lo que resta del año.
El reciente acuerdo con el FMI, que eleva la exigencia de superávit primario del 1,3% al 1,6% del PBI, complica aún más cualquier posibilidad de atender dineros frescos para apuntalar y continuar con las inversiones en infraestructura que necesita el interior del país.
Estas y otras situaciones de orden económico- financieras son la causa de que una obra vial de envergadura no se concrete y pasen los años sin lograr una moderna vinculación terrestre entre dos provincias cuyanas.
Nos referimos a la Doble Vía Mendoza-San Juan, sobre el trazado de la ruta nacional 40, emprendimiento que está prácticamente parado y que impide un adecuado enlace entre las dos provincias. Es un emprendimiento que ya debería estar terminado para unir los dos importantes estados del oeste argentino.
La situación lleva años de gestión y ahora el panorama se ha convertido en dificultoso y caótico porque la parte mendocina de la obra está muy atrasada.
Los viajeros que tienen que trasladarse a la vecina capital sanjuanina, en vehículos particulares o medios de transporte público, deben soportar una travesía lenta, no exenta de contratiempos y que puede convertirse en peligrosa por la cantidad de obstáculos, cruces y desvíos que deben efectuarse.
El estado ideal sería que la ejecución de esta mega obra pudiese ver resultados prácticos en los próximos meses, pero aparentemente nada de ello ocurrirá porque es obra “neutralizada”, según la denominación del Gobierno nacional, que “ni se la saca del listado de la Dirección Nacional de Vialidad (VN) ni la reactiva.
San Juan tiene más kilómetros ejecutados de autopista que Mendoza, mientras que nuestra provincia no puede arribar con los trabajos de reactivación y modernización ni siquiera al cruce con la ruta provincial 34, que es el ingreso a Villa Tulumaya, cabecera de Lavalle.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo viajó a principios de mayo a Houston, Texas (EEUU), donde promocionó la provincia para atraer inversiones energéticas en el foro internacional, Offshore Technology Conference (Conferencia sobre Tecnología Offshore). Allí presentó las oportunidades de inversión que ofrece Mendoza en materia energética y resaltó los ejes de su estrategia provincial para potenciar el desarrollo del sector.
Una base de sustentación estratégica para mostrar las potencialidades de la provincia es disponer de una red caminera apta, y es precisamente allí donde estamos fallando porque la vinculación con San Juan es, en pleno siglo XXI, muy precaria.
Señalado esto y no obstante algunos progresos camineros que se observan, como por ejemplo en la ejecución del nuevo trazado de la ruta provincial 82 y en el avance de la variante Palmira-Agrelo (Luján de Cuyo), la administración local deberá insistir con energía ante el Gobierno nacional a fin de conseguir la rehabilitación plena y efectiva de la ejecución de la Doble Vía a San Juan, y por lo menos llegar con el nuevo trazado hasta el ingreso a Lavalle.