No hay una cifra oficial desagregada que indique exactamente cuántas de las muertes viales en Mendoza durante 2026 fueron provocadas de forma exclusiva por conductores ebrios.
Los incidentes viales causados por personas que han bebido antes de sufrir el percance, deberían bajar en número sin los involucrados apelaran al sencillo recurso de volver a casa porque maneja un conductor sobrio o asignado o se llamó a un vehículo por el sistema de aplicaciones.
No hay una cifra oficial desagregada que indique exactamente cuántas de las muertes viales en Mendoza durante 2026 fueron provocadas de forma exclusiva por conductores ebrios.
Pero, se han registrado numerosos casos con individuos al volante con un nivel de alcohol en sangre que causan accidentes graves con lesiones delicadas o perdida de vida. Se siente, obviamente, si esto ocurre, pero el suceso impacta muchísimo más si las víctimas son personas que no viajaban con el infractor y son arrollados estando en la vía pública o viajando en otro vehículo.
Las autoridades policiales en materia de tránsito, pese a los operativos que despliegan y al aumento de las penas por manejar alcoholizado, no logran frenar este flagelo dentro del flagelo que son los incidentes viales graves, causados por manejar sin respetar elementales normas de circulación.
En uno de los últimos casos registrados, el viernes 30 de octubre, un joven de 18 años que conducía ebrio perdió el control de su automóvil y chocó contra un poste y las rejas de un salón de fiestas en la lateral del Acceso Sur y la calle Aráoz, en Luján de Cuyo, prácticamente frente a las instalaciones del INTA. Ocurrió de madrugada y el protagonista del caso fue un joven de 18 años, que manejaba imprudentemente un automóvil de mediano a chico, que se estrelló aparatosamente contra un poste y las rejas de un sitio para banquetes y fiestas, que se ubica en la lateral oeste del Acceso Sur, antes de acceder a Aráoz.
Pudo ser más grave. El conductor salió casi ileso, pero el test de alcoholemia que le efectuaron arrojó 1,18 gramos de alcohol por litro de sangre (superando el límite legal). Consecuencias: si bien el conductor resultó sin lesiones, el impacto causó daños materiales en el rodado, y en la base de la columna, postes y el cierre perimetral del mencionado salón de eventos. Además, generó demoras y reducción de calzada por el operativo de tránsito y peritajes. El joven al volante obviamente volvía de alguna reunión donde había consumido bebidas alcohólicas, y, como se dice coloquialmente, ‘se pasó de la raya’.
Los jóvenes, que de las distintas franjas etarias son los que más incurren en estas gravísimas contravenciones de manejo, deberían cortar de cuajo la posibilidad de sufrir accidentes graves o gravísimos y recurrir, cuando han bebido, a la variedad de prestaciones de vehículos de alquiler por plataformas o llamado sencillamente a un taxi del servicio regular. Es más caro, seguramente tendrán que abonar 15 o 20 mil pesos para llegar a destino, pero lo harán sanos y salvos, previo asegurarse de dejar el rodado en un lugar seguro. Lo que obviamente también tiene un costo. Ni punto de comparación con lo que el joven del auto pequeño tendrá que afrontar para recuperar la unidad dañada y pagar los gastos ocasionados a terceros.