Aunque parezcan dos mundos separados en lo aparente, la intuición y los negocios están fuertemente vinculados, mucho más de lo que aceptamos. En el imaginario de los negocios, siempre se ha festejado el "olfato comercial": esa respuesta única que le permite al líder reaccionar a tiempo y resguardar su empresa en momentos de incertidumbre. En el entorno hipercomplejo de hoy, el verdadero salto de calidad ocurre cuando el empresario toma conciencia de ese impulso y lo eleva a una nueva dimensión: la de convertirse en un lector entrenado de su propia intuición.
Es en esta frontera donde trabaja Ferran Caudet, cofundador de Economía Humana (EH), una organización que nació en Barcelona en 2015 y que propone rediseñar la gobernanza corporativa integrando la dimensión humana y la conciencia al management. Apoyándose en las investigaciones del prestigioso psiquiatra estadounidense David R. Hawkins y su reconocido mapa de la conciencia, Caudet y su equipo aplican en España metodologías disruptivas como la Lectura Kinesiológica de Campo (LKC) para traducir esos datos intangibles que se les escapan a las planillas de cálculo y a los algoritmos tradicionales.
Bajo esta mirada innovadora pero profundamente práctica, la intuición aplicada a los negocios deja de ser vista como una corazonada para transformarse en un activo medible, accesible y complementario a la analítica de datos. Desde multinacionales españolas que superan los 130 millones de euros en facturación hasta pymes y startups en plena génesis, las empresas que adoptan este enfoque aprenden a desprogramar hábitos limitantes, disolver disputas en el equipo directivo y resolver crisis complejas. Esto nos dijo en exclusiva para Los Andes.
—¿Qué tipología y tamaño de empresas suelen buscar este enfoque y cuáles son los principales frenos mentales o culturales con los que se encuentran los directivos al incorporar herramientas de gestión no convencionales?
—Uno de los grandes temas diferenciales en las organizaciones del siglo XXI, es la gestión de la complejidad. Nosotros en EH estamos especializados en el desarrollo en innovación metodológica como la LKC (intuición aplicada) que permite ganar eficiencia al incorporar datos intangibles. En cuanto a la facturación, acompañamos a clientes desde corporaciones que superan los 130 millones de euros hasta emprendedores que recién inician sus proyectos.
Los principales frenos mentales o culturales que encontramos tienen que ver con creencias y hábitos limitantes adquiridos en épocas anteriores, como una excesiva competitividad, la desconfianza entre personas y equipos, la protección de la información por miedo, la falta de inteligencia colaborativa, lo que genera dinámicas tóxicas que acaban afectando la cuenta de resultados.
—En un mundo corporativo hiperregulado por los datos proponés a la intuición como un activo práctico y accesible. ¿Cómo se traduce operativamente la intuición en el equipo de dirección junto al rigor analítico complementario?
—Es evidente que los grandes descubrimientos científicos estuvieron precedidos por intuiciones; antes que Fleming descubriera la penicilina, ésta ya existía como potencial. Así mismo, los grandes logros empresariales también han estado precedidos por procesos intuitivos, solo hay que revisar las decisiones más innovadoras de las grandes marcas y encontraremos una clara interacción con lo intangible.
En el caso de Economía Humana, hemos desarrollado metodología para entrenar la intuición y poderla cuantificar y monitorizar. De esta forma se convierte en una herramienta clave que complementa la información disponible aportando un valor diferencial, alineado con la inteligencia colaborativa y con la creatividad.
Lo "intangible" se convierte en una herramienta clave que estimula la inteligencia colaborativa y la creatividad. Lo "intangible" se convierte en una herramienta clave que estimula la inteligencia colaborativa y la creatividad.
—Utilizan la Lectura Kinesiológica de Campo (LKC) para acceder a información intangible y simplificar la gestión de la complejidad. ¿En qué procesos concretos —como selección de personal, viabilidad de proyectos o resolución de crisis— esta herramienta supera los métodos tradicionales del management?
—Esta metodología es un buen ejemplo, porque facilita la toma de decisiones y la cohesión de los equipos. Utilizamos la LKC complementando y facilitando la toma de decisiones en la gestión del tiempo, la selección de personal y proveedores, viabilidad de proyectos o resolución de crisis, optimizando los procesos, y ganando eficiencia. Por ejemplo, en la gestión de crisis obtenemos información intangible que nos permite hacer un diagnóstico claro a través de datos como el porcentaje de responsabilidad de todos los elementos implicados, y otro tipo de influencias internas o externas.
—Has compartido casos impactantes de aplicación, como la empresa de alimentos congelados Gelagri, con fábricas situadas en en Santaella, Córdoba y Milagro, Navarra (España) que logró hallar un 50% de recursos hídricos subterráneos mediante la LKC. ¿Cómo fue ese proceso?
—Más allá de la optimización continua en logística, finanzas o producción, la aplicación de la LKC arroja casos de alto impacto. Frente a la crisis hídrica en Andalucía de año tras año, y a pesar del evidente riesgo, el diagnóstico de los datos intangibles indicó que la solución estaba bajo el propio suelo de la fábrica. Tras consultar con diversos especialistas se seleccionaron los puntos donde hacer la perforación, tuvimos la buena noticia de que en la segunda de las perforaciones a una profundidad viable se consiguió el equivalente al 50% de las necesidades de agua que curiosamente estaba disponible en el subsuelo de la propia empresa y nunca nadie había tenido en cuenta esta posibilidad.