La Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) dio sus datos sobre la evolución de ventas minoristas pyme. El resultado es que se volvió a registrar una baja y en julio el descenso interanual fue del 3,8%. En la comparación respecto del mes anterior también mostró una contracción del 2,1%, lo que para los primeros siete meses del año implicó una disminución acumulada de 2,7%.
En este contexto, el dueño y CEO de Mercado Libre, Marcos Galperín, salió a cuestionar los números de CAME al explicar que su plataforma creció en el orden del 38% en moneda constante durante el último trimestre. “Algo me dice que el volumen de Mercado Libre es mayor a todo lo que mide la CAME y nadie parece tenerlo en cuenta al anunciar el estado del consumo”, sumó el empresario.
De hecho, el informe de CAME destacó que el índice general mide las ventas realizadas por los comercios relevados bajo cualquier modalidad. Durante julio se detectó que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 14,9% y una baja intermensual desestacionalizada del -0,1%. En una aclaración posterior, la entidad marcó que el grueso de las pymes que releva —el kiosco, la ferretería del barrio, el comercio de una ciudad del interior, la panadería de un pueblo — no vende por Mercado Libre.
Consumo en baja
El economista del Centro de Economía y Finanzas, Nicolás Aroma, destacó que más allá del volumen de la plataforma de ventas digitales y su crecimiento, la caída en el consumo es evidente. En primer lugar, porque CAME utiliza la misma metodología desde hace años. En segunda instancia, debido a que si bien hay un aumento en el comercio online este tipo de consumo todavía no alcanza a compensar la baja en los canales tradicionales.
“Los altos índices de endeudamiento y mora te dan la señal de que a la gente no le sobra nada para adquirir la misma canasta de bienes que compraba habitualmente”, señaló Aroma para quien el poder adquisitivo continúa complicado. En esta línea y de cara a las próximas semanas, el dato de inflación del Indec será clave debido a que al menos CABA tuvo un rebote y el aumento de precios impactará de lleno en la capacidad general de compra.
En este sentido, Rubén David, gerente del mayorista Oscar David, explicó que -gracias al mundial- julio fue un mes positivo. “Para como venía la venta, la verdad que fue muy bueno ya que pudimos recuperar parte de lo que se había perdido en el primer semestre”, comentó David. Sumó, sin embargo, que pasada la Copa del Mundo se volvió a la “normalidad”. Es decir, a niveles de venta bajos y similares a los de junio.
Algo similar sucedió en los rubros como carnicería, fiambrería y algunos de gastronomía que pudieron respirar de la mano de la efervescencia mundialista. Aunque en los alimentos también impactan las ventas online o delivery por los cambios en los hábitos de consumo, lo cierto es que son rubros poco afectados por las ventas digitales. El último dato de supermercados del Indec es de mayo y marcó una caída acumulada de 2,8%.
Cambios de hábito que no alcanzan a compensar
Los nuevos modos de comprar no alcanzan a compensar lo que se adquiere de manera física o presencial; mucho de lo cual, por otra parte, se encuentra dentro de una economía cada vez más informal. En este marco, desde CAME expresaron que el comercio online representa una porción minoritaria de las ventas pyme (25% estimativo).
“Una plataforma puede crecer por captación de cuota de mercado, migración de canal o concentración, sin que eso diga nada sobre lo que le pasa al comercio de cercanía”, publicó la CAME al responderle a Galperín. Agregaron que equiparar el volumen de un sitio con lo que mide la Confederación es como sostener que las ventas mayoristas y las ventas de supermercados que releva el Indec deberían dar lo mismo: “Son cortes diferentes de la realidad, y ninguno “refuta” al otro”, advirtieron.
Del mismo modo, el último estudio publicado por la Cámara de Comercio Electrónico de Argentina (CACE), señaló la participación que esta modalidad tiene en cada rubro. Si bien los datos corresponden a 2025, los que mayor proporción tienen son los sectores de Pasajes y Turismo junto con Alimentos y bebidas con el 19% y el 18% de la participación total. Es decir que de cada 100 pesos que se venden, menos de 20 se transaccionan por este rubro. El resto de las áreas posee una participación mucho más baja.
“Las ventas electrónicas son cada vez más, o sea, que el sistema de consumo ha cambiado”, expresó David. Agregó que no solo se trata de la venta electrónica de productos sino también del modo en que estos se consumen. Por ejemplo, continuó, antes alguien iba al súper y compraba el fideo, el caldo, el queso y preparaba su comida. “Ahora, en muchos casos, lo piden ya todo listo”, sumó el referente.
Para el gerente del mayorista Oscar David, claramente han cambiado los hábitos de consumo. Sin embargo, estos nuevos modos no alcanzan todavía para equiparar la caída de ventas que se ha dado durante dos años. “No esperamos tampoco que pueda haber una recuperación muy grande ya que para eso debería mejorar el turismo, las recaudaciones y eso no lo vemos todavía”, comentó el empresario. Agregó que trabajan para que las ventas no se caiga más.
La mirada de CAME
En el desglose por sectores, seis de las siete actividades relevadas mostraron retrocesos en la comparación interanual. Los mayores descensos se concentraron en Textil e indumentaria (-5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y Alimentos y bebidas (-5,4%). En contraste, el único rubro que logró terreno positivo fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+1%).
Según el informe de CAME, el descenso en la medición interanual obedeció al agotamiento de la liquidez extraordinaria aportada por el aguinaldo en el mes anterior. La ausencia de este dinamizador coyuntural, combinada con la mayor incidencia de las tarifas de servicios invernales sobre el presupuesto familiar, profundizó la cautela del consumidor y desaceleró el ritmo general de la actividad.
En línea con la apreciación de Rubén David, el relevamiento mencionado apuntó que se incrementaron las valoraciones pesimistas. Es decir que creció el porcentaje de comercios que definió su escenario operativo como desfavorable ascendió del 43,1% al 44,5% en el transcurso del último mes. En cuanto a las proyecciones a doce meses, el 46,3% de los relevados prevé que su nivel de actividad no experimentará cambios significativos.