23 de octubre de 2026 - 19:32

Bootcamp Empresarial 2026: Melamed dijo qué habilidades deben buscar las empresas para no quedar atrás

El consultor advirtió sobre la velocidad de los cambios tecnológicos y destacó el aprendizaje continuo, la creatividad y los valores.

La inteligencia artificial está transformando las profesiones, las empresas y las capacidades que demanda el mercado laboral. Alejandro Melamed sostuvo que la adaptación dejó de ser una tarea pendiente para convertirse en una necesidad inmediata. Durante su disertación en el Bootcamp Empresarial Mendoza 2026, planteó que el desafío no es solo incorporar tecnología, sino desarrollar las habilidades humanas para aprovecharla.

“El futuro del trabajo ya llegó”, afirmó el especialista en recursos humanos y transformación organizacional ante empresarios y directivos reunidos este viernes en el Hotel Sheraton Mendoza. Su exposición giró en torno a cómo prepararse para un mercado en el que las ocupaciones cambian rápidamente, surgen nuevas demandas y la formación ya no puede limitarse a los primeros años de vida laboral.

Melamed también cuestionó la idea de que la IA necesariamente vaya a quitar puestos de trabajo. “Las personas que utilicen inteligencia artificial se lo van a quitar aquellos que no utilicen inteligencia artificial”, expresó, al destacar la ventaja competitiva que puede generar la incorporación de estas herramientas.

Alejandro Melamed en el Bootcamp Empresarial Mendoza 2026. Foto: Walter Caballero

Alejandro Melamed en el Bootcamp Empresarial Mendoza 2026. Foto: Walter Caballero

La inteligencia artificial acelera la transformación laboral

Para explicar la magnitud del cambio, el expositor propuso un ejercicio con los teléfonos celulares de los asistentes. La actividad buscó mostrar cómo aplicaciones digitales reemplazaron tareas que antes requerían otros productos, servicios o procesos, desde consultar mapas hasta realizar operaciones bancarias.

Según explicó, esa transformación no se limita a las empresas tecnológicas: atraviesa todas las industrias y profesiones. Además, la velocidad de los avances obliga a revisar los planes de negocio con mayor frecuencia. Como ejemplo, mencionó que un ejecutivo de una compañía tecnológica global le había planteado que sus horizontes de planificación eran de tres meses para el largo plazo, tres semanas para el mediano y tres días para el corto.

Melamed también se refirió al temor a quedar obsoleto. Definió como obsoleto aquello que todavía funciona, pero ya no resulta útil frente a las nuevas alternativas disponibles. En ese contexto, advirtió que la inteligencia artificial permite realizar tareas que antes requerían conocimientos técnicos específicos y que ahora pueden resolverse con herramientas accesibles.

Durante la charla citó proyecciones del Foro Económico Mundial según las cuales, hacia 2030, se desplazarían 92 millones de puestos de trabajo, mientras que se crearían 170 millones de nuevas posiciones. El saldo neto previsto sería de 78 millones de empleos adicionales, aunque el desafío estará en preparar a las personas para ocupar esos nuevos puestos.

También sostuvo que cerca del 40% de las habilidades actuales de los trabajadores deberá transformarse hacia ese año y que una de cada tres personas ocupadas necesitará reconvertirse en los próximos años.

Las cinco habilidades que marcan la diferencia

Frente a este panorama, Melamed propuso dejar de considerar las llamadas soft skills como capacidades secundarias. En su lugar, las definió como “habilidades potentes”, porque son las que permiten diferenciarse más allá de la tecnología disponible.

A partir de un modelo que presentó durante la disertación, identificó cinco capacidades clave para el futuro del trabajo:

  • Curiosidad: cuestionar, explorar y mantener la disposición a aprender.

  • Coraje: animarse a tomar decisiones y avanzar pese a las dificultades.

  • Creatividad: combinar ideas y recursos para encontrar soluciones nuevas.

  • Comunicación: conectar con otras personas y transmitir ideas de manera efectiva.

  • Compasión: comprender las circunstancias de los demás y actuar para acompañarlos.

El especialista señaló que estas habilidades se complementan. La curiosidad sin coraje puede quedar en la inacción, mientras que la creatividad sin comunicación difícilmente llegue a convertirse en una solución concreta. La compasión, en tanto, permite reconocer la dimensión humana de las relaciones laborales.

En ese marco, destacó que el talento será un factor central de competitividad para las organizaciones. También mencionó la capacidad de aprendizaje como un criterio decisivo al contratar personal, junto con los valores. A su entender, las empresas necesitan personas que puedan incorporar conocimientos nuevos a medida que cambian las herramientas y las demandas del mercado.

Tecnología, mentalidad y valores para adaptarse

Melamed propuso tres dimensiones para prepararse para el trabajo del futuro: mindset, o mentalidad; skill set, referido a las capacidades y competencias; y tool set, vinculado con las herramientas disponibles.

A esos tres componentes agregó un cuarto: value set, el conjunto de valores que orienta las decisiones. Allí incluyó la inclusión, la innovación, la proactividad, el profesionalismo, el respeto, el trabajo en equipo y la transparencia.

El expositor insistió en que la inteligencia artificial no debe entenderse como un reemplazo absoluto de las capacidades humanas, sino como una herramienta para potenciarlas. En su visión, el diferencial estará en la combinación entre tecnología, criterio, creatividad, compromiso y capacidad de generar experiencias valiosas.

“El futuro, desde mi punto de vista, es para aquellos que puedan adaptarse y reconvertirse una vez y otra vez y otra vez”, afirmó. También sostuvo que, a medida que la tecnología se vuelve más accesible, el componente humano puede adquirir un valor diferencial para las empresas, especialmente en actividades donde la atención, la hospitalidad y el vínculo con el cliente forman parte de la experiencia.

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