El panorama operativo del sector privado muestra signos de creciente exigencia en el frente crediticio. Según el último informe del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (Índice SERF) elaborado por Fidelitas, la cantidad de empresas en estado de mora aumentó un 18,7% entre enero y julio de 2026. Este deterioro provocó que el indicador general descendiera de la categoría “Señales Mixtas” a la zona de “Riesgo Elevado”, tras retroceder 6,9 puntos en agosto y ubicarse en 38,3 puntos.
En la actualidad, 57.045 empresas operan en situación irregular, cifra que representa casi el 12% de las aproximadamente 480.000 firmas activas y que equivale a un aumento interanual de la mora del 56,5%.
Félix El Idd, CEO de Fidelitas, explicó que la estabilización de ciertas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada para las empresas. La principal fragilidad se concentra en el crédito, con un Índice de Riesgo Crediticio que cayó a 17,8 puntos y que restringe el financiamiento para ventas e inversión.
Contracción industrial e impacto en los proveedores
El escenario adverso se extiende de manera amplia sobre la producción. De acuerdo con el relevamiento, 12 de las 16 divisiones manufactureras sufrieron caídas interanuales, registrándose los retrocesos más marcados en bienes durables y de capital:
- Maquinaria y equipo: Se redujo un 26,7%, arrastrada por desplomes del 46,6% en maquinaria agropecuaria (tractores, cosechadoras y pulverizadoras) y del 20,9% en aparatos de uso doméstico.
- Aparatos e instrumentos: Retrocedieron un 31,4%, con bajas del 49,8% en electrónica de consumo y del 25% en equipos eléctricos.
- Indumentaria y calzado: La división de prendas de vestir, cuero y calzado cayó un 15,9%, destacándose una contracción del 26,5% en calzado.
En contraposición, solo cuatro sectores lograron crecer en la comparación interanual: refinación de petróleo (+8,1%), madera y papel (+7,1%), metálicas básicas (+1,6%) y otro equipo de transporte (+2,6%), impulsado principalmente por el rubro de las motocicletas.
Esta acumulación de morosidad y la proliferación de cheques rechazados golpean de forma directa a la cadena de pagos. Las demoras en las obligaciones de una compañía trasladan liquidez negativa hacia proveedores que operaban con normalidad, multiplicando el riesgo operativo dentro de un mismo sector.
El costo de financiar el capital de trabajo
A las dificultades operativas se suma el elevado costo financiero. Durante agosto, la brecha entre la tasa efectiva anual de los préstamos personales (88,86%) y la de los depósitos (23,40%) alcanzó los 65,46 puntos porcentuales.
Esta disparidad encarece el financiamiento del capital de trabajo: cuando una firma cobra con retraso, debe financiar durante más tiempo insumos, salarios e impuestos. Si los márgenes comerciales no compensan ese costo adicional, incluso un incremento en el volumen de ventas puede terminar deteriorando la caja de la empresa.
Pese a señales positivas como la desaceleración inflacionaria (1,7% en agosto) y el dinamismo del comercio exterior, el informe concluye que estos factores resultan insuficientes para compensar la debilidad del mercado interno. Mientras el Índice SERF permanezca en la categoría de "Riesgo Elevado", no se anticipan saltos significativos de recuperación en el corto plazo.