En San Juan, Jorge Iván Córdoba, titular de JIC Refrigeración, detalló los precios estimados para octubre de 2026. La instalación de un split de entre 2.500 y 3.500 frigorías cuesta $280.000, para equipos de 4.000 a 5.500 frigorías asciende a $350.000 y para aparatos de mayor capacidad llega a $390.000. Según Córdoba, “el precio depende, sobre todo, de la capacidad del equipo”. Un aparato de 2.500 frigorías requiere una colocación más sencilla que uno de 6.000, que demanda más materiales y tiempo.
El técnico también diferenció el costo de instalación del precio de compra del aparato. “Un equipo inverter frío-calor cuesta mucho más que uno de frío solo”, señaló, aunque aclaró que la tecnología no modifica de manera significativa la mano de obra ni los materiales de una instalación estándar.
Qué materiales incluye la instalación y qué puede encarecer el presupuesto
Una instalación básica requiere cañerías de cobre con aislación, cinta térmica, cable de alimentación, cable de interconexión entre las unidades, manguera de desagüe y soportes para la unidad exterior. En el presupuesto que describió Córdoba se incluyen hasta tres metros de cañería y los elementos estándar; los metros adicionales, las canaletas o cajas especiales y las adecuaciones eléctricas se cobran aparte.
“Las terminaciones especiales, parte eléctrica o descarga a tierra, eso tiene un costo adicional”, advirtió Córdoba. También explicó que, cuando se necesita más cañería, puede ser necesario compensar el circuito con más refrigerante para que el equipo funcione correctamente. Por eso, recomendó que el cliente conozca qué materiales están incluidos y cuáles se presupuestan por separado.
Jaime Carrillo, técnico e instructor del Centro de Matriculación CACAAV, señaló que los materiales deben respetar las especificaciones del fabricante. La instalación requiere, entre otros puntos, cañerías con el espesor indicado, aislación apropiada, cables normalizados, ménsulas adecuadas y un desagüe con pendiente suficiente. En techos, los soportes deben evitar daños en la cubierta y reducir las vibraciones; no conviene improvisar bases con ladrillos o madera.
Antes de aceptar un presupuesto, conviene consultar cuántos metros de cañería incluye, qué tipo de soportes se utilizarán y si están contemplados los trabajos eléctricos, la puesta a tierra y las terminaciones. Dos precios pueden corresponder a tareas distintas si uno contempla una colocación estándar y el otro necesita adaptaciones en la vivienda.
Mantenimiento y cada cuánto limpiar los filtros
En San Juan, un servicio de limpieza, sanitización y correcciones cuesta alrededor de $120.000, aunque el valor depende de la capacidad del aparato y de las tareas necesarias, según Carrillo. El servicio preventivo permite limpiar componentes y revisar el equipo antes de los meses de mayor uso.
Córdoba recomienda limpiar los filtros cada dos a cuatro semanas, y con mayor frecuencia en ambientes con mucho polvo. “Un filtro tapado reduce el rendimiento considerablemente del equipo” y aumenta el consumo, advirtió. También es importante mantener despejada la unidad exterior, sin hojas, tierra ni obstáculos que impidan la circulación del aire.
Para Robledo, el mantenimiento preventivo tiene un calendario estacional: antes de la temporada de calor se limpian filtros y turbina y se controla el gas; durante el verano se vuelve a revisar la limpieza de los filtros. Además, recomienda realizar cada dos años una limpieza profunda del split y del motor exterior.
Córdoba también aconsejó mantener el termostato entre 24 y 25 grados para lograr una temperatura confortable sin exigir de más al aparato. Cerrar puertas y ventanas mientras funciona y utilizar cortinas o persianas ayuda a conservar el frío. Si aparecen ruidos extraños, pérdidas de agua o demora para enfriar, conviene revisar el equipo a tiempo para evitar que una falla pequeña se vuelva más costosa.
Dónde estudiar instalación y reparación de aire acondicionado
En San Juan, Carrillo señaló dos alternativas de formación técnica: la Escuela Domingo Cayetano Vallvé, con cursado nocturno durante tres años, y la Escuela Obrero del Porvenir, con una duración de dos años. Esas propuestas brindan una base de refrigeración para quienes buscan incorporarse como ayudantes y continuar su formación.
Carrillo remarcó que la instalación de un equipo requiere entender cómo funciona el sistema de refrigeración, y no limitarse a aprender a colocar las unidades. “Los principios de la termodinámica tienen que estar vinculados con la práctica”, planteó. También destacó la importancia de actualizar los conocimientos sobre los nuevos refrigerantes, incluidos los de categoría A2L, que requieren precauciones específicas durante su manipulación.
En Mendoza, Robledo mencionó la Escuela Newton, que ofrece un curso de un año con clases los sábados de 9 a 14. Según explicó, no se exige formación académica previa ni conocimientos de electricidad para comenzar. La capacitación incluye equipos split, cámaras frigoríficas y aire acondicionado automotor, además de prácticas en talleres. Los valores de inscripción y cuota deben consultarse con la institución.
Qué tener en cuenta al contratar un instalador matriculado
Antes de contratar un servicio de instalación de aire acondicionado, conviene verificar la formación y la matrícula del técnico, además de consultar qué garantía ofrece por el trabajo. Jaime Carrillo, técnico e instructor del Centro de Matriculación CACAAV, explicó que la matrícula funciona como una referencia para el cliente y permite identificar al profesional ante un eventual inconveniente. “La matrícula es un instrumento de visibilización y es un instrumento de confianza con el cliente”, sostuvo.
Carrillo señaló que uno de los aspectos más importantes es que el usuario tenga un lugar al cual recurrir si surge un problema con la instalación. En ese sentido, diferenció la garantía del equipo de la correspondiente al trabajo realizado. La garantía del producto depende del fabricante o del comercio, mientras que la instalación tiene un respaldo propio a cargo del instalador. Por eso, recomendó consultar las condiciones de ambas antes de contratar el servicio.
Para comprobar las credenciales, el especialista aconsejó solicitar al técnico la matrícula habilitante y verificar que esté vigente. También sugirió pedir el documento nacional de identidad para confirmar que los datos correspondan a la persona que realizará el trabajo. La consulta puede completarse en la página web de la Cámara Argentina de Calefacción, Aire Acondicionado y Ventilación (CACAAV), en el apartado de matriculados, donde es posible buscar al profesional por nombre y apellido.
Según Carrillo, comprobar que el técnico figure en ese registro permite verificar que su matrícula esté activa y que se encuentre actualizado en cuestiones técnicas. Esto cobra importancia frente a la incorporación de nuevas tecnologías y refrigerantes. Como ejemplo, mencionó los equipos inverter y el refrigerante R32, que es inflamable y exige conocimientos específicos para su manipulación e instalación segura.
El instructor también aclaró que la matrícula de CACAAV no equivale a una habilitación estatal obligatoria, como sucede con determinadas actividades vinculadas con el gas o las instalaciones eléctricas. Según planteó, en el sector falta un protocolo nacional y un organismo de control que establezca criterios comunes para la instalación de equipos. Carrillo advirtió que, ante la ausencia de un marco unificado, las empresas constructoras y los profesionales pueden aplicar interpretaciones diferentes sobre cómo realizar los trabajos, lo que puede ocasionar problemas a corto, mediano o largo plazo.
El especialista consideró que la regulación debería contemplar tanto la capacitación de quienes instalan los equipos como los materiales y repuestos utilizados. También señaló su preocupación por la comercialización y manipulación de refrigerantes inflamables sin controles suficientes.
Aunque la matrícula de CACAAV no constituye una habilitación estatal general, muchas marcas exigen que la instalación de los equipos nuevos sea realizada por un técnico matriculado para mantener la garantía.
Rubén Robledo, técnico instalador en Mendoza, coincidió en que la matrícula puede marcar una diferencia al momento de respaldar el trabajo. “La principal diferencia es que el técnico matriculado otorga el respaldo y la garantía oficial que exigen la mayoría de las casas de electrodomésticos para los equipos nuevos”, explicó. También destacó la importancia de contar con experiencia y conocimientos técnicos para realizar una instalación segura y de calidad.