El regreso al poder de Luiz Inacio Lula da Silva, mentor y antecesor de la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, está ganando apoyo entre los partidarios de la mandataria en tanto su partido se encamina a las elecciones de 2014 luego de haber generado el crecimiento promedio más lento de los últimos 24 años.
El porcentaje de aprobación de Rousseff en las encuestas cayó en picada al nivel más bajo de su mandato, y desde mediados de junio la presidente fue abucheada en un partido de fútbol y por docenas de alcaldes en un acto público.
Más de un millón de brasileños salieron a la calle en momentos en que el costo de vida trepa vertiginosamente y caen los pronósticos de crecimiento económico.
Las protestas sufrieron una escalada de irritación por el aumento de las tarifas de transporte sumadas al descontento por la corrupción, la calidad de los servicios públicos y las prioridades del gasto público.
Los analistas pronostican que el crecimiento económico anual durante el mandato de Rousseff promediará 2,12%, el más bajo de una presidencia desde la de Fernando Collor, que debió renunciar por cargos de corrupción en 1992. Esto contrasta con el gobierno de Lula, durante el cual el crecimiento promedió 4,1% en sus ocho años al frente del país y llegó a 7,5% en su último año, mientras que 40 millones de habitantes salieron de la pobreza.
Esto ha llevado a por lo menos dos aliados del gobernante Partido de los Trabajadores, o PT, a pensar en cambiar de candidato en 2014, y a los legisladores del PT y su principal socio de coalición a criticar abiertamente la política económica de Rousseff.
"Lula tiene que volver, como candidato y como líder", dijo en una entrevista en Brasilia Devanir Ribeiro, diputado de la Cámara baja del Congreso y cofundador del Partido de los Trabajadores. "Me preocupa el índice de rechazo de Dilma. El riesgo de perder las elecciones es real".
El índice de aprobación del gobierno de Rousseff se desplomó de 54,2% en junio y un máximo de 56,6% en julio del año pasado a 31,3 %, según una encuesta de MDA publicada por la Confederación Nacional de Transporte el 16 de julio. El sondeo mostró que el 44,7% de los encuestados no votarían por Rousseff en ninguna circunstancia. MDA entrevistó a 2.002 personas entre el 7 y el 10 de julio y el margen de error de la encuesta fue de más o menos 2,2 puntos porcentuales.