18 de marzo de 2013 - 01:21

"Dios no se cansa de perdonar”

Lo afirmó el Papa Francisco ante unos 150.000 fieles que lo aclamaron durante su primer Angelus en la plaza de San Pedro. "Un poco de misericordia hace el mundo menos frío y más justo", agregó. Se ultiman los detalles para la misa inaugural de mañana.

Unas 150.000 personas aclamaron el domingo en la plaza de San Pedro del Vaticano al Papa Francisco para el primer Angelus de su pontificado, en el que insistió sobre la necesidad de la misericordia y el perdón para un mundo "más justo".

"Hermanos y hermanas, buenos días", dijo en italiano con la sencillez que le caracteriza el Pontífice argentino al asomarse a la ventana de su estudio del palacio pontificio, destacando la necesidad de los católicos de reunirse, saludarse y hablarse los domingos.

Ante una multitud entregada, que le ovacionó y coreó su nombre, Francisco se refirió entonces al pasaje del Evangelio sobre la mujer adúltera a la que Jesús salva de la lapidación.

"Dios nunca se cansa de perdonar, pero nosotros, a veces, nos cansamos de pedir perdón", explicó ante un mar de banderas, entre las que se destacaban numerosas albicelestes de Argentina y otras del resto de América Latina.

"Un poco de misericordia hace el mundo menos frío y más justo", agregó el Papa, citando un libro del cardenal alemán Walter Kasper sobre el tema que dijo haber leído en estos días.

Y ante la sorpresa de su auditorio (estimado por el Vaticano en 150.000 personas y por las autoridades municipales en 300.000), agregó: "¡No se crean que hago publicidad de los libros de mis cardenales, no es eso!".

Al hablar de la importancia del perdón, evocó el diálogo que mantuvo en un templo porteño con una anciana de más de 80 años, con fe sencilla pero profunda, que quería confesarse con él.

"Pero usted no tiene pecados", recordó que le dijo a la mujer.

Ante la insistencia de la mujer por confesarse, el entonces cardenal Jorge Bergoglio replicó con humor: "Pero a lo mejor Dios no la perdona".

Francisco dijo que la anciana le dio luego una muestra de sabiduría gregoriana, al responderle: "Dios perdona todo", porque si no "el mundo no existiría".

Más temprano, Francisco dio misa en la pequeña iglesia de Santa Marta, donde volvió a salirse del protocolo, al acercarse al vallado para saludar a los fieles y besar a varios niños.

Al final de la celebración eucarística, el Pontífice destacó el trabajo del sacerdote uruguayo Gonzalo Aemilius, fundador del Liceo Jubilar Juan Pablo II, que se dedica en Montevideo a la reinserción social de niños y adolescentes en situación de calle.

"Quiero agradecerle su trabajo", dijo el Papa abrazando frente al altar. El semanario uruguayo "Búsqueda", informó el jueves que el cardenal Bergoglio donó dinero para esa institución.

Los niños de la calle

El Papa argentino recordó el problema de los niños de la calle en América Latina y la importancia de su educación.

Después del rezo en la plaza, Francisco estrenó la cuenta de Twitter Pontifex con su primer tuit.

"Queridos amigos, os doy las gracias de corazón y os ruego que sigáis rezando por mí. Papa Francisco", escribió.

Horas antes del Angelus, se saltó el protocolo y apareció en las inmediaciones de la plaza de San Pedro, para sorpresa de fieles y curiosos que lo recibieron con aplausos y vítores.

En su estilo informal, habló con el jefe de seguridad y le indicó que quería saludar a dos sacerdotes, a quienes abrazó cariñosamente.

"Siento una emoción indescriptible", dijo Gabriel Solís, un argentino de 33 años, que como miles de compatriotas asistió a la segunda aparición pública del sucesor de Benedicto XVI, quien el mes pasado tomó la decisión histórica de renunciar.

"Va a traer mucha paz porque se le ve muy humilde, muy espontáneo. Se siente más cerca de la gente. Con el Papa que estaba antes no se sentía esto", agregó tras el Angelus.

"Necesitábamos un Papa que tuviera otro carisma", explicó por su parte Sor Luisa, una joven religiosa chilena que hacia ondear con entusiasmo una bandera de su país, convencida de que Francisco atraerá a los jóvenes "la fuerza de la Iglesia".

El primer Papa latinoamericano de la historia parece haber sido muy bien acogido entre los católicos gracias a la naturalidad de sus gestos y algunos mensajes como el del sábado a favor de una "Iglesia pobre y para los pobres". En la plaza se podían leer carteles como "Francisco eres la primavera de la Iglesia" o "Gracias Francisco por devolvernos a la sencillez".

Los peregrinos empezaron a llegar al Vaticano desde temprano por la mañana, en su mayoría caminando porque la policía había cerrado el centro de Roma al tráfico debido a la celebración de la maratón.

Antes del tradicional rezo dominical, el papa Francisco celebró misa en la pequeña iglesia de Santa Ana en el Vaticano, donde rompió con la tradición al presentar su homilía de pie, y no en trono como su predecesor.

Desde su elección, el Papa ha sorprendido improvisando, saltándose el guión y hablando afectuosamente con la gente, lo que ha sido interpretado como el comienzo de una nueva era de mayor cercanía y humildad para una Iglesia desacreditada por varios escándalos.

El sábado, ante la prensa acreditada en el Vaticano, expresó su deseo de "una Iglesia pobre y para los pobres".

Todo listo para mañana

Mandatarios de todo el mundo empezaron a llegar a Roma para asistir a la gran misa de inauguración de Francisco el martes, día de San José, en la que se esperan hasta un millón de personas.

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