8 de marzo de 2016 - 00:00

Dilma arremetió contra la oposición

La presidenta aseguró que buscan anticipar las elecciones presidenciales de 2018 y criticó duramente a la Justicia por obligar a Lula a declarar ante la Policía por el escándalo de corrupción que se investiga en la estatal Petrobras.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer a la oposición de querer anticipar las elecciones presidenciales de 2018, en medio de un recrudecimiento de la tensión política luego de que la policía obligase al exmandatario Lula a declarar por el caso de corrupción en Petrobras.

Rousseff endilgó parte de los problemas que atraviesa Brasil a una “sistemática crisis política que provocan aquellos que están inconformes, que perdieron las elecciones (presidenciales de 2014) y quieren anticipar la elección de 2018”.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), antecesor y mentor político de Rousseff, fue obligado el viernes a declarar ante la policía por el escándalo de corrupción que le costó más de 2.000 millones de dólares a la estatal Petrobras.

Fiscales brasileños sospechan que Lula aceptó millonarios favores de constructoras acusadas de desfalcar a la petrolera, en una megacausa que investiga un sistema político-empresarial de sobornos y fraudes destinado a financiar fuerzas aliadas al gobierno y a enriquecer a los involucrados.
Rousseff, que visitó a Lula en San Pablo en señal de apoyo el domingo, volvió a criticar la actuación de la justicia.

“No tiene el menor sentido, conducirlo por orden judicial, para prestar declaraciones, si (Lula) jamás se negó a ir”, afirmó la presidenta durante un acto de inauguración de viviendas sociales en el sur de Brasil.  Rousseff, quien enfrenta dos procesos que podrían terminar anticipadamente su mandato, acusó a la oposición de querer “dividir el país”.

La conducción coercitiva de Lula para declarar ante la policía recalentó la crisis política que vive desde hace un año el mayor país de América Latina, hundido en una recesión económica y sacudido por la investigación judicial de la corrupción en Petrobras.

Analistas señalan que este episodio cierra aún más el cerco sobre el gobierno de Rousseff, debilitado políticamente, y que debe hacer frente a un pedido de impeachment en el Congreso, así como a un proceso de impugnación de su mandato en la justicia electoral por sospechas de que financió su campaña con recursos ilegales.

La amplia repercusión mediática de esta nueva fase de la investigación judicial también atizó la disputa entre detractores y simpatizantes del gobierno, que prometieron salir a las calles en los próximos días a defender sus respectivas banderas.

Lula, responsable del proyecto político que sacó a 40 millones de brasileños de la pobreza, se dijo víctima de un “show mediático” y prometió luchar por su inocencia: “Si me quieren derrotar, me tendrán que enfrentar en las calles de este país”, afirmó.

Rousseff enfrenta en el Congreso un proceso de impeachment (juicio político) por supuestamente maquillar las cuentas públicas, mientras la máxima corte electoral estudia si su campaña a la reelección tuvo financiación ilegal.

Esas amenazas parecían haber disminuido en las últimas semanas. Incluso los bajísimos niveles de popularidad de Rousseff estaban subiendo modestamente.

La extraordinaria escena de un poderoso expresidente obligado a entrar a un coche policial rodeado de oficiales vestidos de ropa camuflada y con rifles, llevó las tensiones al punto de ebullición. Ambos campos, el oficialismo y la oposición, prometen ahora llevar la lucha a las calles del país, mientras los partidos de oposición en el Congreso se frotan las manos con el nuevo impulso que recibe el impeachment.

Petrus, de la consultora Barral M. Jorge Asociados de Brasilia, dijo que tanto Lula como Rousseff están contra las cuerdas, pero no se dejarán vencer fácilmente. “El PT tendrá una estrategia del todo o nada”, dijo. “Creo que los dos bandos están preparándose para esa batalla”. El PT tratará de mostrar sus músculos con una serie de protestas anunciadas en grandes ciudades para los días 8, 18 y 31 de marzo.

Pero analistas creen que la asistencia será mucho menor que en las protestas opositoras convocadas en todo el país este próximo domingo 13. Enormes multitudes pueden influir en la decisión de legisladores de apoyar el impeachment contra Rousseff.

Cuba condenó ataques a Rousseff y Lula da Silva

Cuba condenó el domingo los ataques “injustificables y desproporcionados” con que las “oligarquías y el imperialismo” buscan desacreditar al expresidente brasileño Luiz Ignacio Lula da Silva y “derrocar al gobierno legítimo” de la actual mandataria Dilma Rousseff.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores (de Cuba) rechaza el ataque contra la constitución y la democracia en Brasil, que ha convertido al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (...), así como al gobierno que encabeza la presidenta Dilma Rousseff, en blancos de acciones judiciales y parlamentarias, injustificables y desproporcionadas”, señaló en un comunicado, leído en la televisión local.

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