Las caras largas luego de un nuevo empate del Globo, esta vez ante Sportivo Peñarol de San Juan, reflejaron el desazón que tienen los jugadores, dirigentes e hinchas. Porque Huracán cuenta con armas para poder obtener más que un empate para no sufrir en la tabla, a pesar de mantener el tercer puesto y contar con grandes posibilidades de ingresar al hexagonal final.
No hubo excusas ante un rival que no propuso aboslutamente ninguna idea de juego. Los sanjuaninos no fueron otra cosa que un fiel reflejo del lugar que ocupan en la tabla de posiciones de la Zona 2. Un equipo mediocre, que en la primera media hora de partido intentaron atacar desde el contragolpe en algunas oportunidades, pero que en gran parte se metieron en su propio campo y aguantaron cada ofensiva del local. Los dirigidos por Cristian Bove fueron a buscar decididamente el empate.
Sin embargo, eso no quitó que Huracán pudiera generar ocasiones de peligro. Fueron ocho a lo largo del encuentro, las tres más claras, en la segunda mitad. Indudablemente, quien debió lucirse en esas situaciones fue el arquero visitante, Carlos Biasotti, que estuvo bien colocado en cada remate que fue hacia el arco y, fundamentalmente, tapó el último cabezazo de Barrera, que podría haberle dado el triunfo al Globo.
Los de Martín Astudillo fueron ampliamente superiores. Tuvieron siempre la pelota en sus pies, fueron punzantes, no se quedaron solo con los ataques por las bandas, sino que por momento alternaron con opciones por el centro. Desde lo colectivo, el Globo no deja dudas. Sin embargo el gran problema está en los últimos veinte metros del terreno de juego, donde falta capacidad para poder cerrar las acciones generadas.
En el primer tiempo destacó Ceresole, siendo protagonista de tres oportunidades de gol. En el complemento, se despertó el "Toro" Lucero, quien sacó dos zapatazos que se fueron besando el palo derecho de Biasotti. Aunque aquí, hablamos de las chances en la que el Globo puso en peligro el arco de Peñarol, pero en muchas ocasiones, abundaron los errores a la hora de realizar un pase al compañero o lanzar un centro correcto al área.
Con este resultado, Huracán llegó a su sexto partido al hilo empatando y al tercero sin poder convertir como local. La situación no es preocupante teniendo en cuenta que no pierde desde la fecha 16.
Aún quedan siete jornadas por disputar y a los lasherinos no les sobran puntos para darse el lujo de seguir en este camino. Por eso, hasta el momento no lo ha sufrido, pero en etapas definitorias no hay lugar a la especulación. Huracán debe aprovechar el paro de actividades para trabajar en ese toque final, para poder llegar al gol, volver a ganar y cambiar las caras largas por caras ganadoras.