La casa de subastas Heritage Auctions vendió en Dallas la pelota Adidas Azteca con la que Diego Maradona anotó los dos goles a Inglaterra en el Mundial de México 1986. La compulsa cerró en 3,35 millones de dólares, una cifra lejana a la expectativa inicial de diez millones.
El lote subastado en el estado de Texas incluyó un certificado de autenticidad y una carta firmada por el árbitro tunecino Ali Bennaceur. El réferi, encargado de dirigir aquel encuentro de cuartos de final el 22 de junio de 1986, conservó la pelota en su poder durante tres décadas.
El aval de Ali Bennaceur y el historial de ofertas fallidas
Bennaceur detalló que las normas de la FIFA de la época le otorgaron la propiedad de la pelota inmediatamente después del pitazo final. En el vestuario del Estadio Azteca, hizo que sus asistentes firmaran el cuero como testigos de la importancia del objeto. En 2023, el réferi sumó una misiva donde ratificaba que fue el único balón utilizado durante los noventa minutos de juego.
Recordemos que esta no es la primera vez que esta pieza ingresa al mercado de coleccionistas. Bennaceur ya se había desprendido de ella en 2022 a cambio de 2,37 millones de dólares. El comprador posterior intentó revenderla un año después, pero las ofertas no alcanzaron la base mínima establecida y la operación naufragó.
Las marcas de la camiseta de 1986 y el balón de béisbol de Ohtani
A pesar de ser calificado por la firma Heritage Auctions como el balón más famoso de la historia de cualquier deporte, su valor final quedó por debajo de otros objetos de culto. La camiseta azul que Maradona vistió en el mismo encuentro frente a los ingleses conserva el liderazgo en fútbol tras subastarse por cerca de 9,3 millones de dólares en 2022 en la casa Sotheby’s.
Asimismo, los 3,35 millones de dólares pagados por la Adidas Azteca se ubicaron detrás de hitos recientes de otras disciplinas, como la pelota del jonrón número 50 del beisbolista japonés Shohei Ohtani, el cual alcanzó los 4,39 millones de dólares en 2024, mientras que una camiseta de la leyenda Babe Ruth de la Serie Mundial de 1932 ostenta el récord absoluto de la industria con un valor de 24,12 millones.