El arquero de San Lorenzo, Orlando Gill, recibió la tarjeta roja tras propinarle un cabezazo a Lucas Blondel durante el clásico frente a Huracán. El incidente se produjo en medio de un tumulto generalizado, gatillado por el festejo del delantero Jordy Caicedo frente a la parcialidad local.
La atmósfera en el estadio cambió cuando Caicedo anotó el segundo tanto para la visita. El atacante ecuatoriano celebró de cara a la tribuna de San Lorenzo, lo que provocó la reacción inmediata de los futbolistas del equipo azulgrana. Lo que inició como un reclamo derivó en empujones y discusiones entre ambos planteles.
La intervención del VAR y el cambio de rumbo en el partido
En el núcleo de la disputa, Orlando Gill confrontó a Lucas Blondel. El arquero impactó su cabeza contra la del rival, una acción que inicialmente no fue advertida por el juez principal, Darío Herrera, debido a la magnitud de la pelea generalizada. El juego permaneció detenido mientras la tensión crecía en el campo.
Desde la cabina del VAR llamaron al árbitro para que revisara la jugada en el monitor ubicado a un costado de la cancha. Tras observar las repeticiones, Herrera determinó que la agresión de Gill ameritaba la expulsión directa. El portero debió abandonar el campo de juego, dejando a su equipo con un jugador menos en un tramo crítico del encuentro.
Recordemos que el conjunto local ya se encontraba en desventaja tras los dos goles de Caicedo, quien había marcado el primero antes del descanso y amplió la diferencia en el segundo tiempo. La salida de su arquero titular desarticuló la estructura del equipo para el cierre del compromiso.
El reporte del partido consigna que la intervención tecnológica fue clave para sancionar una jugada que se había perdido entre la marea de camisetas, reclamos e insultos.