El tenis argentino atraviesa una temporada destacada en el circuito Challenger, la segunda categoría del ATP Tour. A pesar de contar con un presupuesto mucho menor al de las grandes potencias, Argentina se encuentra entre los países más ganadores del año.
Con 18 títulos, el tenis argentino comparte el primer lugar del ranking mundial con Francia, en una campaña que se destaca no solo por la cantidad de trofeos, sino también por la diversidad de sus campeones.
El gran protagonista de esta cosecha es Facundo Díaz Acosta, quien aportó por sí solo un tercio de las conquistas argentinas.
El porteño acumula seis títulos Challenger durante la temporada: Tigre II, Sao Leopoldo, Francavilla, Milán, San Marino y Sevilla.
Argentina y una gran variedad de campeones
Las 18 coronas conseguidas durante la temporada se repartieron entre 13 tenistas argentinos, una muestra de la profundidad que tiene actualmente el tenis nacional.
Además de Díaz Acosta, también fueron campeones Camilo Ugo Carabelli, en Rosario; Guido Justo, en Tigre I; Mariano Navone, en Cap Cana; y Genaro Olivieri, en Santiago.
La lista continúa con Marco Trungelliti, campeón en Kigali II; Román Burruchaga, en Sao Paulo; Juan Manuel Cerúndolo, en Burdeos; y Juan Manuel La Serna, en Córdoba.
También aportaron títulos Sebastián Báez, en Prostejov; Luciano Ambrogi, en San Miguel de Tucumán; Facundo Mena, en Porto; y Alex Barrena, en Buenos Aires II.
Un calendario que favorece a los argentinos
La cantidad de torneos que se disputan en Argentina y Sudamérica también permite entender el fenómeno.
De los 18 títulos argentinos obtenidos en la temporada, 10 fueron conquistados en certámenes disputados en el país o en Sudamérica. Es decir, el 55,6% de las coronas llegaron en torneos cercanos.
La existencia de un calendario regional con numerosas oportunidades para competir permite a los tenistas argentinos sumar puntos y pelear por títulos sin afrontar los elevados costos de traslado que implican los circuitos internacionales.
Ese factor, sumado a la cantidad y variedad de jugadores que atraviesan un buen momento, ayuda a explicar por qué Argentina aparece en lo más alto del ranking mundial de títulos Challenger, igualada con Francia.
Una temporada que vuelve a poner en evidencia la histórica capacidad del tenis argentino para formar jugadores y competir al máximo nivel, incluso con recursos inferiores a los de las grandes potencias.