2 de noviembre de 2026 - 18:02

River vs. AFA: una batalla tras otra y la guerra institucional que estalló tras el Superclásico

La tensión entre River y la conducción de AFA a alcanzó su punto más crítico. Un trasfondo de poder político que amenaza con cambiar el fútbol argentino.

La historia del conflicto viene de lejos, pero nunca había escalado tanto. Tras las repercusiones del último Superclásico, la disputa entre River Plate y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) suma capítulos a ritmo vertiginoso. Ya no hay espacio para la tregua: lo que comenzó como un distanciamiento dirigencial se transformó en un choque directo de poderes.

La tensión entre River y la conducción de AFA a alcanzó su punto más crítico. Un trasfondo de poder político que amenaza con cambiar el fútbol argentino.

La tensión entre River y la conducción de AFA a alcanzó su punto más crítico. Un trasfondo de poder político que amenaza con cambiar el fútbol argentino.

De la "guardia alta" al intento fallido de paz con la AFA

El origen del quiebre tiene precedentes claros. Aquella histórica frase de Rodolfo D’Onofrio pidiendo "poner una bomba" en el edificio de Viamonte marcó el inicio de una etapa de guardias altas y tensión latente con Claudio "Chiqui" Tapia.

Con la llegada de Stefano Di Carlo a la presidencia del Millonario, los caminos parecían conducir hacia la conciliación. Di Carlo guardaba un buen vínculo con Tapia e intentó reconstruir relaciones integrando a River a la mesa chica de la AFA. Sin embargo, los gestos institucionales no se tradujeron en hechos concretos.

Los puentes terminaron de romperse tras una serie de episodios acumulados:

  • Polémicos fallos arbitrales en el primer Superclásico de la gestión Di Carlo y en la final ante Belgrano.

  • Resoluciones sobre la Copa Anual otorgada a Rosario Central.

  • La postura del club frente a las medidas gremiales y paros dirigenciales para defender la conducción de la AFA.

Sospechas, el VAR y la influencia del poder político

Desde las oficinas de Núñez existen sospechas firmes de que la conducción de la AFA favorece el contexto deportivo de Boca Juniors para respaldar a la gestión de Juan Román Riquelme. El propio D’Onofrio avivó la polémica en sus redes sociales al referirse irónicamente a la idea de "ayudar a los amigos".

Por su parte, desde la sede de Viamonte responden acusando a River de articular un golpe de estado dirigencial impulsado por sectores políticos y mediáticos adversos a Tapia. La difusión selectiva de los audios del VAR —enfocada únicamente en las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel— fue interpretada en Núñez como un gesto deliberado de provocación.

Un choque de potencias en un fútbol dividido

A diferencia de antiguos enfrentamientos históricos, como la solitaria pelea de Daniel Passarella contra Julio Grondona, River cuenta hoy con un poder económico, estructural y simbólico inédito.

A pesar de que instituciones como Estudiantes de La Plata han hecho público su alineamiento con el Millonario —y que River fue el único club en votar en contra del nuevo formato de torneo—, la mayoría de los clubes prefiere mantener la cautela debido a las ataduras financieras que los vinculan a la AFA.

El conflicto actual no se limita a un fallo arbitral o a un resultado deportivo: lo que se debate de fondo es el modelo de gestión y el funcionamiento integral del fútbol argentino. La gran incógnita es qué margen de maniobra le queda a River para sostener esta pulseada y hasta dónde escalará la crisis institucional.

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