Franco Colapinto sufrió una dura penalización en la octava vuelta del Gran Premio de Países Bajos tras ignorar las banderas amarillas durante el accidente de Max Verstappen. La sanción de la Dirección de Carrera sepultó su avance inicial del decimocuarto al décimo puesto en Zandvoort.
La infracción ocurrió en la curva final del trazado neerlandés. Las autoridades determinaron que tanto el argentino como el británico Arvid Lindblad no redujeron la velocidad requerida bajo la señal de peligro tras el fuerte choque que obligó a detener la prueba.
Las estrictas reglas del carril de boxes y el castigo del Drive Through
Un drive-through significa literalmente en castellano "conducir a través de". Esta penalización obliga al piloto a transitar por el carril de boxes (pit-lane) sin detenerse, respetando el límite de velocidad establecido. La sanción exige reincorporarse a la carrera tras cumplir el paso por la calle lateral, constituyendo una de las herramientas de castigo que aplican los comisarios.
El reglamento estipula que el conductor tiene un límite de dos vueltas para ingresar a cumplir la pena. De lo contrario, se le mostrará la bandera negra de descalificación. Si restan cinco vueltas o menos para finalizar el evento, no se ingresa a boxes y se añaden veinte segundos a su tiempo final de carrera.
El retroceso de Franco Colapinto al último puesto en plena desventaja técnica
En Zandvoort, Colapinto ingresó a boxes en la vuelta 9 para pagar el castigo y retornó a pista en la última posición. El retroceso afectó su competencia en un fin de semana marcado por su inferioridad técnica, al no poseer el paquete de actualizaciones aerodinámicas que la escudería Alpine sí colocó en el coche de Pierre Gasly.
Pese a no contar con las mejoras, el director deportivo Steve Nielsen elogió el desempeño previo del argentino frente a su compañero de equipo en la clasificación del sábado, destacando que el corredor "sacó el máximo partido a todo lo que tenía" en su monoplaza en el Gran Premio.