Parecía que se le escapaba una chance de oro. El tiempo se le consumía y la derrota ante Gimnasia y Esgrima era una realidad. Sin embargo, en la última acción Independiente Rivadavia lo igualó y ahora mira el futuro con otros ojos.
El Azul lo igualó sobre la última del partido, y le amargó el triunfo al rival de toda la vida. Quedó a tiro de la clasificación a la Copa Libertadores 2027.
Parecía que se le escapaba una chance de oro. El tiempo se le consumía y la derrota ante Gimnasia y Esgrima era una realidad. Sin embargo, en la última acción Independiente Rivadavia lo igualó y ahora mira el futuro con otros ojos.
Transcurrían 50 minutos del segundo tiempo, y el Lobo del Parque se disponía a desatar el festejo en el clásico mendocino gracias al solitario gol de Germán Guiffrey. Pero un jugador Azul no se dio por vencido: Luis Sequeira. El enganche mostró toda su habilidad para sacarse de encima a un par de marcadores, y sacar un remate de puntín que sorprendió a César Rigamonti. El portero alcanzó a poner las manos para contener el disparo, aunque dejó corto el rebote.
Allí estaba el colombiano Luis Díaz, que había ingresado poco tiempo antes. Con la sangre fría de un goleador, y la atención puesta en el esférico, el 23 la mandó a guardar ante el quedo defensivo Blanquinegro. Baldazo de agua fría en el Víctor Legrotaglie, que vio con incredulidad como se escapó una victoria que estaba casi abrochada.
El tanto de Díaz no solo sirvió para evitar la caída en el clásico del Parque General San Martín, y mantener el invicto en dichos duelos en Primera División. Además, puede significar un cupo para la próxima Copa Libertadores, debido a que con el empate la Lepra alcanzó la línea de los 57 puntos, ubicándose en el cuarto lugar. Si bien por ahora es puesto de Copa Sudamericana, ante las posibles consagraciones de Boca en el cierre del año se puede liberar un cupo extra para el cuadro mendocino.
Para Luis Díaz, además, fue el primer gol con la camiseta de Independiente Rivadavia en su quinto partido. Apenas necesitó 9 minutos para anotarse en el marcador, y quedar en la historia de un clásico siempre interesante.