La lucha grecorromana forma parte del programa olímpico desde los primeros Juegos de la era moderna, celebrados en Atenas en 1896. La modalidad libre masculina se incorporó en San Luis 1904, mientras que la categoría femenina libre debutó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
En Argentina, la Federación Argentina de Luchas Asociadas (FALA) es el organismo rector de la disciplina. Históricamente, Buenos Aires concentró buena parte de su desarrollo, junto con focos tradicionales en Misiones y Córdoba. En los últimos años, Mendoza y San Juan comenzaron a consolidar un trabajo conjunto para impulsar el crecimiento de la lucha en la región de Cuyo, mediante campus, intercambios y competencias.
En ese contexto, el proyecto del Liceo Militar General Espejo representa una experiencia educativa y deportiva singular. Según la información proporcionada por los responsables de la iniciativa, es la única institución educativa del país que incorporó la lucha olímpica como materia obligatoria.
La propuesta apunta a aprovechar el carácter formativo de esta disciplina, que promueve valores como la disciplina, el autocontrol, el liderazgo y el respeto por el rival.
Del rugby a un equipo con identidad propia
Los primeros pasos del proyecto estuvieron vinculados con la búsqueda de herramientas técnicas para complementar la preparación de jugadores de rugby y trabajar sobre la prevención de lesiones.
«Con la lucha empecé como un medio para prevenir lesiones en el rugby. Es una disciplina que permite trabajar técnicas de caída, control corporal y situaciones de contacto», contó Berón.
Con el tiempo, la iniciativa adquirió identidad propia y comenzó a formar luchadores para participar en distintas competencias. El crecimiento del grupo permitió que jóvenes mendocinos se presentaran en los Juegos Nacionales Evita y que la provincia comenzara a ganar protagonismo en torneos específicos.
El proceso tuvo un impulso importante en 2025, cuando, bajo la dirección de Juan Alfredo Berón y Lorena Orlando, y con el aval de la FALA, se organizaron el primer Torneo Vendimia de Lucha y el primer Torneo Nacional Infantil de Wrestling en Mendoza. Además, un deportista local tuvo su primera experiencia internacional en el Campeonato Panamericano disputado en Brasil.
La consolidación de la lucha olímpica dentro del programa de estudios del Liceo durante 2026 marcó un nuevo paso para el proyecto, que busca ampliar la participación y garantizar una formación sostenida desde edades tempranas.
Competencias, campus y nuevos desafíos
La participación en torneos regionales y nacionales es una parte central del crecimiento del equipo. Berón recordó que el grupo comenzó a competir en certámenes nacionales y luego sumó experiencias en encuentros con delegaciones de San Juan y en los Juegos Nacionales Evita.
La agenda deportiva continúa con nuevos objetivos. Entre ellos, el entrenador mencionó la participación prevista en un torneo sudamericano en Brasil durante diciembre y la realización de evaluaciones deportivas en un campus programado en Mendoza para febrero.
En ese camino, una delegación de cadetes del Liceo Militar y luchadores de la provincia participó recientemente en el Campus Nacional de Lucha y Colchón Evaluativo realizado en San Juan. La convocatoria estuvo a cargo de Erik León, entrenador de la Selección Nacional.
Los cadetes del Liceo que representaron a Mendoza y consiguieron la clasificación para los próximos Juegos Nacionales Evita, previstos en Mar del Plata, fueron Catalina Pizarro, Guadalupe Giménez, Zaida Sánchez, Emilio Miguel Álvarez, Juan Cruz Botacable y Gael Ian Orellana Navarro.
Al proyecto también se suman deportistas que entrenan en clubes externos, entre ellos Manuel Rashid Perini, Juan Ignacio Hermida, Federico Rodríguez y Santino Otta Salatino. Esta articulación permite ampliar la base de practicantes y fortalecer el desarrollo de la disciplina más allá de la comunidad educativa.
Un espacio abierto para toda la comunidad deportiva
Uno de los aspectos destacados de la iniciativa es su apertura a jóvenes que no pertenecen al establecimiento. La FALA dispuso un colchón olímpico reglamentario en las instalaciones del Liceo y, dos tardes por semana, el espacio recibe de manera gratuita a deportistas de la provincia que buscan iniciarse o perfeccionarse en la lucha.
La propuesta también despierta interés entre practicantes de otras disciplinas. Academias de jiu-jitsu, boxeo y artes marciales mixtas (MMA), e incluso deportistas provenientes de Chile, se acercan para entrenar técnicas de derribo, control corporal y dominio en el suelo.
La lucha olímpica comprende las modalidades grecorromana y libre, mientras que la lucha de playa constituye otra variante reconocida dentro de este deporte. Cada una presenta características técnicas particulares y ofrece distintas posibilidades de desarrollo competitivo.
Para Berón, el trabajo metodológico y la continuidad de los entrenamientos son factores determinantes para mejorar el rendimiento y ampliar la participación. La incorporación de jóvenes atletas y el intercambio con otros espacios deportivos permiten, además, generar una comunidad de entrenamiento que trasciende las fronteras del colegio.
El desafío de formar nuevos entrenadores
Pese al crecimiento de la actividad, la lucha olímpica enfrenta dificultades estructurales en Mendoza. Actualmente, la provincia cuenta con apenas dos entrenadores especializados, una situación que plantea la necesidad de formar nuevos profesores y ampliar la cantidad de espacios de práctica.
Otro objetivo es avanzar en la constitución legal de la Asociación Mendocina de Lucha. La obtención de la personería jurídica permitiría gestionar respaldo institucional, subsidios y recursos para traslados, además de fortalecer la infraestructura necesaria para acompañar el desarrollo de los deportistas.
El proyecto mendocino también toma como referencia el modelo estadounidense de high school wrestling, en el que las escuelas secundarias cumplen un papel fundamental en la formación de luchadores y en el desarrollo de talentos que luego continúan sus carreras en universidades y competencias de alto nivel.
La intención es que la experiencia del Liceo Militar General Espejo pueda consolidarse y servir como referencia para otras instituciones educativas del país. Para alcanzar ese objetivo, sus impulsores consideran indispensable la articulación entre escuelas, federaciones y organismos deportivos.
«Cuando el Estado, la escuela y las federaciones trabajan en equipo, los sueños de los chicos no tienen techo», resumió Berón.
El equipo de lucha del Liceo Militar General Espejo
Bajo la orientación técnica del profesor Juan Alfredo Berón, el elenco liceísta reúne a jóvenes deportistas que participan de los entrenamientos y del proceso de desarrollo competitivo de la disciplina.
La nómina del equipo de LMGJE
Con una estructura de entrenamiento sistemática, participación en competencias y una propuesta educativa que busca ampliar el acceso al deporte, el equipo de lucha del Liceo Militar General Espejo se posiciona como uno de los proyectos más singulares de Mendoza. El desafío será sostener el crecimiento, formar nuevos talentos y convertir la experiencia escolar en una plataforma para el desarrollo de la lucha olímpica argentina.