Río de Janeiro volvió a teñirse de azul. Horas de que Independiente Rivadavia enfrente nuevamente a Fluminense por la Copa Libertadores, los hinchas de la Lepra protagonizaron otro capítulo de una historia que parece no tener límites.
Cientos de hinchas de la Lepra llegaron a Río de Janeiro para acompañar al equipo de Alfredo Berti en otra noche histórica de la Copa Libertadores. Banderas, camisetas y un multitudinario banderazo le pusieron color a la previa del duelo con Fluminense.
Río de Janeiro volvió a teñirse de azul. Horas de que Independiente Rivadavia enfrente nuevamente a Fluminense por la Copa Libertadores, los hinchas de la Lepra protagonizaron otro capítulo de una historia que parece no tener límites.
La escena se repitió, aunque con un condimento diferente. Esta vez no se trata de la fase de grupos, sino de los octavos de final del máximo torneo continental. Y como ocurrió aquella noche en la que el equipo mendocino consiguió un histórico triunfo en el Maracaná, el pueblo leproso volvió a cruzar la frontera para acompañar al equipo de Alfredo Berti.
Las playas, los paseos y distintos puntos turísticos de la ciudad brasileña se transformaron en pequeñas tribunas leprosas. Camisetas azules, banderas y grupos de hinchas recorrieron Río llevando los colores de Independiente Rivadavia a cada rincón.
La postal se completó con un multitudinario banderazo en la previa del partido. Allí, los hinchas cantaron, saltaron y alentaron durante varios minutos, dejando en claro que la distancia con Mendoza no representa un obstáculo para acompañar al equipo.
La fiesta también tuvo su momento de encuentro con los futbolistas. Los jugadores se acercaron a saludar y agradecer el respaldo de los hinchas, que una vez más respondieron con una muestra de pasión que ya se convirtió en una de las grandes postales de esta aventura internacional.
Lo que sucede en Río no es una escena aislada. Desde que Independiente Rivadavia comenzó a transitar este momento inédito de su historia, sus hinchas se acostumbraron a acompañar al equipo en cada escenario.
El mismo aliento que cada fin de semana baja desde las tribunas del Bautista Gargantini ahora se trasladó a miles de kilómetros de Mendoza. La camiseta, las banderas y las canciones se convirtieron en la manera de sentirse cerca de un equipo que está protagonizando una etapa inédita para el fútbol mendocino.
La clasificación a la Libertadores llegó después de la consagración en la Copa Argentina y, desde entonces, la Lepra no dejó de sumar capítulos a una historia que sus hinchas parecen decididos a disfrutar hasta el final. La propia CONMEBOL destacó el recorrido del equipo de Berti, que consiguió avanzar a octavos con dos fechas de anticipación y terminó como uno de los mejores primeros de la fase de grupos.
Mientras los futbolistas se preparan para salir al campo, los hinchas ya hicieron su parte. Volvieron a recorrer miles de kilómetros, coparon espacios públicos y llenaron de azul una ciudad acostumbrada a recibir a grandes multitudes futboleras.
La Lepra tendrá esta noche otro desafío enorme dentro de la cancha. Afuera, sus hinchas ya dejaron una certeza: en esta aventura continental, Independiente Rivadavia no juega solo.
Río volvió a ser azul. Y el pueblo leproso volvió a demostrar que, cuando se trata de acompañar a su equipo, no existen distancias.