Gimnasia y Esgrima sufrió en su visita a Instituto de Córdoba, que le generó varias situaciones claras durante todo el partido correspondiente al Clausura de la Liga Profesional. Sin embargo, el arquero César Rigamonti se erigió como la gran figura de la noche al tapar casi todo.
La jerarquía y experiencia del portero cordobés continúa siendo un pilar fundamental del devenir del Lobo del Parque. A sus 39 años, ataja mejor que nunca y demuestra fecha a fecha toda su valía. En esta ocasión, fue el más destacado de la noche del sábado.
En Alta Córdoba, Rigamonti estuvo siempre bien plantado para defender a su equipo. A la habitual voz de mando le sumó rapidez física y mental para apretar y vencer a Matías Tissera en dos mano a mano (uno en cada tiempo). Además, en el comienzo del segundo tiempo voló para descolgar un centro venenoso de Lázaro que parecía meterse, y ahogar un disparo esquinado de Alex Luna.
La doble tapada de César Rigamonti, la figura de Gimnasia y Esgrima:
Pero la acción que lo erigió como la figura del partido ocurrió a los 31' del complemento. El defensor central Guiffrey empujó a Tissera dentro del área y le cometió un claro penal. El árbitro Sebastián Zunino marcó la sentencia máxima, y la ilusión Blanquinegra comenzaba a derrumbarse.
El delantero Alex Luna se hizo cargo de la ejecución, y eligió abrir el pie. Sin embargo, César Rigamonti adivinó la intención, voló hacia el mismo lugar y tapó el disparo dando un rebote corto, el cual también contuvo de forma milagrosa.
Pero la noche en el Monumental tenía una sorpresa negativa para el arquero, ya que pocos minutos después de la gran acción que protagonizó llegó el ansiado gol de Instituto. Justamente a través de Alex Luna, que había malogrado la chance desde los doce pasos.
Gimnasia perdió, pero Rigamonti puede irse tranquilo por la actuación individual. Fue el mejor de la cancha, y mantuvo en juego a sus compañeros cada vez que lo llamaron a responder. Jerarquía y vigencia absoluta.