Apenas un minuto después del golazo de Alan Velasco que adelantó a Boca en el Víctor Legrotaglie, el entrenador de Gimnasia y Esgrima, Darío Franco, determinó la salida de Tomás O'Connor para que debute oficialmente Matías Vargas. El detrás de escena de la temprana modificación.
El Mensana había empezado mejor que su rival. Generó algunas aproximaciones a través de Ignacio Sabatini y solamente debía ajustar la puntería para ponerse en ventaja. Sin embargo, el DT observó que debía prestar atención a la situación de un futbolista en particular y determinó que todos los suplentes comenzaran a hacer movimientos precompetitivos.
La apertura del marcador a favor del conjunto visitante llegó en el momento preciso en el que todos en el estadio intentaban dilucidar que ocurría en el campo que justificara la decisión del conductor del Lobo. Las dudas sobre algún lesionado, o un desajuste táctico inundaban el Legrotaglie.
Debutó Matías Vargas como jugador de Gimnasia y Esgrima:
Gimnasia y Esgrima: con su ingreso en el primer tiempo, debutó oficialmente Matías Vargas
Walter Caballero / Los Andes
Durante el festejo del tanto Xeneize se pudo observar a Facundo Lencioni acercándose al banco de suplentes para intercambiar conceptos con el entrenador y recibir indicaciones respecto del parado táctico sobre la mitad del terreno. Ahí se hizo efectivo el cambio, con la salida de Tomás O'Connor y el ingreso de Matías Vargas.
La modificación generó un momento muy esperado para todo el pueblo Blanquinegro: el debut oficial de Matías Vargas como jugador del club en el Clausura de la Liga Profesional. El Monito firmó como refuerzo después de sus pasos por China y Medio Oriente, y es una de las apuestas para elevar la jerarquía de un mediocampo de lujo. El buen pie del exVélez se notó desde la primera intervención, y generó algunos de los pasajes más interesantes del Lobo.
Respecto a Tomás O'Connor, habrá que esperar a la información para conocer si su salida se produjo por una molestia física que le impidió continuar, o un ajuste táctico del entrenador para solidificar el control de la pelota ante un contrincante peligroso y punzante.