Cada Superclásico entrega sus imágenes inolvidables e icónicas, de esas que ingresan en la historia del partido más grande del fútbol argentino. En esta ocasión, La Bombonera entregó un recibimiento a la altura del desafío correspondiente al Torneo Clausura de la Liga Profesional.
Uno de los momentos más esperados por los hinchas de Boca y River en esta clase de encuentros es el recibimiento al equipo. Allí, le dan rienda suelta a la pasión, el nerviosismo y el amor por los colores para darle aliento a los suyos, e intimidar a los contrarios.
En esta ocasión ese privilegio le tocó a los fanáticos Xeneizes, debido a que el partido se disputó en su reducto. Y sin dudas, no fallaron. El aliento comenzó a bajar de las tribunas varios minutos antes de que el plantel pise el verde césped para disputar el duelo de toda la vida. La expectativa ya era enorme a esa altura.
Así fue el recibimiento para Boca Juniors en el Superclásico:
Así fue el recibimiento para Boca Juniors en el Superclásico.
ESPN
Allí empezó a notarse la sorpresa que se había preparado para los futbolistas locales. En las gradas aparecieron, casi de forma mágica, miles de paraguas con los colores azul y amarillo y el escudo del club. Fundamentalmente llegaron en las plateas, y la cabecera contraria a la que habitualmente ocupa la 12, que bajó un trapo en toda la tercera bandeja y otros tres en todo el estadio con la imagen de Diego Maradona y frases alusivas a la hinchada.
También había banderas de palo, con diferentes figuras históricas del club. El césped, mientras tanto, quedó tapado por tres enormes trapos que formaron la frase: "Boca de mi vida", con el escudo en el círculo central.
La salida de River ocurrió en medio de silbidos y reprobación. Pero no duró mucho, debido a que automáticamente apareció Boca Juniors. Ahí se gritó "Boca, mi buen amigo", y los fuegos artificiales coparon la escena. La Liga Profesional volvió a vivir una de sus citas máximas, y el marco de público respondió a la altura de las circunstancias.