El histórico piloto, conocido como Johnny, llegó acompañado por su hijo Juan Bautista, actual corredor del Turismo Carretera, y por Gastón Mazzacane, ex piloto de Fórmula 1 y actual vicepresidente de la ACTC.
La reunión estuvo marcada por los recuerdos de Scaloni y por una pasión que lo acompaña desde que era chico.
El técnico, Scaloni junto a Juan Bautista De Benedictis, y Juan Antonio Benedictis.
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Un ídolo de la infancia, ahora frente a frente
De Benedictis fue uno de los referentes que Scaloni seguía durante su infancia en Pujato. El piloto fue subcampeón del Turismo Carretera en tres oportunidades y disputó 212 carreras en la categoría, con 16 victorias.
Para el entrenador argentino, el encuentro tuvo además un componente personal. Durante la charla recordó sus primeros vínculos con el automovilismo y explicó que su afición nació en su propia familia.
“Yo soy de pueblo, nací abajo de los fierros: mi papá es camionero, mi tío es camionero, mi viejo corría carreras con la chata, con una Ford que tenía”, recordó Scaloni.
El entrenador de la Selección Argentina junto a su ídolo de la infancia, Antonio De Benedectis y directivos de la ACTC.
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De Pujato a los circuitos
Antes de convertirse en futbolista profesional y mucho antes de dirigir a la Selección, Scaloni seguía al TC en distintos circuitos del país.
San Lorenzo, Santa Teresita, La Plata, Junín y Bolívar fueron algunos de los lugares donde acompañó las carreras. En aquellos años, la pasión por los autos convivía con sus primeros pasos en el fútbol y sus partidos en la reserva de Newell's.
Con el paso del tiempo, la distancia no hizo desaparecer ese interés.
“Siempre estoy atento, me sigue gustando el automovilismo. Todo lo que sea coches me gusta y es una pasión que creo que durará para siempre”, contó el entrenador.
Una pasión que también heredaron sus hijos
Scaloni incluso contó que el gusto por las carreras pasó a la siguiente generación.
“Ahora la tienen mis hijos y seguramente seguirán”, señaló.
La escena también dio lugar a una anécdota sobre cómo viven los futbolistas su afición por los motores. El entrenador contó que algunos jugadores de la Selección se sorprenden cuando lo ven concentrado mirando una carrera.
“Me dicen ‘pasan coches y te ponés ahí una hora’”, relató entre risas.
Pero Scaloni tiene claro qué es lo que lo atrapa del automovilismo: “Me gusta, entiendo, me gusta cómo frenan, veo si alguno frena más tarde que otro”.
El entrenador de la Selección Argentina y una visita inesperada en Ezeiza.
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Un regalo hecho especialmente para él
La visita no terminó solamente con recuerdos. De Benedictis y la ACTC llevaron varios regalos para el entrenador.
Uno de los más particulares fue un buzo antiflama personalizado, inspirado en la camiseta alternativa que utilizó la Selección Sub 20 en el Mundial de Malasia 1997, torneo en el que Scaloni se consagró campeón del mundo juvenil.
La prenda lleva el número 18, el apellido del entrenador, las tres estrellas sobre el escudo de la AFA y el parche correspondiente al título obtenido en Qatar 2022.
También recibió una gorra de De Benedictis, que utilizó durante buena parte del encuentro, y un libro dedicado a los 85 años del Turismo Carretera.
La invitación que sorprendió al entrenador
El encuentro dejó además una propuesta que Scaloni no dudó en aceptar.
De Benedictis lo invitó a probar un auto de Turismo Carretera de vieja generación, similares a los que el entrenador veía cuando acompañaba las carreras durante su infancia.
“Voy, claro que voy”, respondió Scaloni.
La única condición que planteó fue hacerlo en un circuito donde no exista peligro. “Sería una experiencia linda para recordar aquellos momentos”, explicó.
Entre la Selección y los fierros
La visita ocurrió en la previa de la segunda fecha de la Copa de Oro del Turismo Carretera, que se disputará este fin de semana en el Autódromo de San Nicolás.
Mariano Werner, con Ford, llega como líder del campeonato después de haberse impuesto en la primera fecha, disputada en el Autódromo Rosendo Hernández de San Luis.
Para Scaloni, en cambio, la jornada tuvo otro significado: por unas horas, volvió a ser aquel chico de Pujato que seguía las carreras junto a su familia y tenía entre sus ídolos a los pilotos del TC.
Esta vez, uno de ellos llegó hasta Ezeiza para visitarlo.