Un violento episodio sacudió la tranquilidad de Nicolás y su pequeño hijo Eloy en la tradicional esquina rosarina de Bulevar Rondeau y Olivé. Mientras trabajaban en su puesto ambulante de camisetas de Rosario Central, un numeroso grupo de fanáticos se abalanzó sobre ellos y les sustrajo el 85% de la mercadería. Con las ventas de ese emprendimiento, el padre buscaba juntar ahorros para comprar un vehículo, trabajar con aplicaciones de transporte y evitar que el niño tuviera que seguir acompañándolo a la calle.

