El Gran Premio de Bahréin de la Fórmula 1 disputado en el autódromo de Sepang sufrió una postergación de último momento a raíz de un temporal torrencial. Faltando apenas veinte minutos para la luz verde, una cortina de agua cubrió el trazado malayo e interrumpió abruptamente todos los preparativos de los equipos en la grilla de partida.
Los pilotos y mecánicos se encontraban sobre el asfalto cumpliendo con el protocolo del himno nacional cuando las autoridades emitieron el comunicado oficial. La decisión confirmó el aplazamiento por exceso de agua en pista, descartando por el momento la cancelación definitiva del evento.
La F1 frena su largada en Malasia por un diluvio.
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Por qué el temporal desató el caos técnico en el circuito
El origen de la demora radicó en la extrema variabilidad microclimática del circuito. Las primeras gotas cayeron de manera localizada anegando únicamente los primeros giros del trazado, mientras que el sector posterior permaneció completamente seco. En apenas quince minutos, la masa de agua se expandió sobre toda la pista, imposibilitando el drenaje adecuado y dejando sin margen de reacción a las escuderías.
Esta repentina transformación del estado del asfalto tomó por sorpresa a los ingenieros en plena formación: "Apareció de la nada y simplemente sigue aumentando", explicó Alan Permane, director del equipo Racing Bulls, sobre la rápida acumulación de agua. La falta de visibilidad y el riesgo de hidroplaneo inmediato obligaron a pausar la largada programada para resguardar la seguridad.