Charles Leclerc protagonizó un violento accidente en la segunda vuelta del Gran Premio de Italiia que forzó la bandera roja en Monza. Tras perder el control de su Ferrari en la curva Parabólica, el conductor impactó fuertemente contra las defensas y puso en duda su participación en la próxima fecha.
La carrera apenas comenzaba cuando Leclerc pisó con su neumático trasero izquierdo una tapa de desagüe en la parte exterior de la Parabólica. El SF-26 perdió adherencia de inmediato, inició un trompo descontrolado por la grava y terminó incrustado contra la barrera de neumáticos. A pesar del impacto, el monegasco logró descender del auto por su cuenta.
El parte médico y la secuela física que preocupa a Ferrari
El personal de pista trasladó rápidamente a Leclerc al centro médico del autódromo y los exámenes iniciales descartaron fracturas o lesiones de gravedad inmediata, lo que trajo un alivio transitorio al box de Maranello. Sin embargo, al salir de la revisión, el propio piloto encendió las alarmas de cara al Gran Premio de España, que se celebrará el próximo fin de semana en el circuito urbano de Madrid.
"El cuello estaba bien, solo tuve un pequeño problema de visión al principio", reveló el monegasco tras abandonar la clínica del circuito. El piloto detalló la molestia que encendió las alertas de los médicos: "Con el ojo derecho no me veía muy bien, pero ahora ya está todo bien, así que eso era lo que más me preocupaba al salir del coche". El de Ferrari reconoció que deberá someterse a revisiones adicionales para asegurar su presencia en la carrera de Madrid.
Leclerc no ocultó su frustración por el abandono prematuro en una pista donde Ferrari aspiraba a pelear por los puestos de vanguardia. "Sí, es muy frustrante, pero así son las cosas ahora mismo, no puedo cambiar los resultados. Tendré que mirar hacia adelante y, con suerte, recuperarme para poder correr en Madrid", cerró el piloto, cuya butaca para la próxima fecha quedó sujeta a la evolución de sus exámenes oftalmológicos.