Lionel Messi recibió oficialmente este 22 de octubre el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en el histórico Teatro Campoamor de Oviedo. El reconocimiento, anunciado el pasado mes de junio, movilizó a cientos de fanáticos en las calles de la ciudad asturiana.
La presencia del capitán campeón del mundo generó una fuerte expectativa desde primeras horas de la jornada, concentrando a simpatizantes argentinos y españoles en los alrededores de su hotel. En medio de un amplio operativo de seguridad, el deportista rosarino se mostró sonriente y saludó al público antes de ingresar al recinto.
Los fundamentos del fallo y el legado deportivo del capitán
Pese a la inmensa cantidad de trofeos que acumula en su vitrina personal, esta ceremonia marcó la primera oportunidad en su carrera en la que recibe esta condecoración. La obtención del galardón actúa como un reconocimiento complementario a sus conquistas en la Copa del Mundo de Qatar 2022, la Copa América, sus múltiples Balones de Oro y su etapa en el FC Barcelona.
En su veredicto, el jurado evaluó no solo los registros estadísticos del atacante, sino también el impacto cultural y los valores que representa dentro y fuera del campo de juego. La resolución del tribunal destacó especialmente su capacidad de superación personal, el espíritu de equipo, el juego limpio y la labor solidaria desempeñada a nivel global mediante la Fundación Leo Messi.
Antonolla Roccuzzo y Lionel Messi en España.
El funcionamiento del galardón y los atributos de la distinción
Los Premios Princesa de Asturias son otorgados anualmente por la Fundación Princesa de Asturias con el propósito de reconocer el trabajo científico, técnico, cultural, social y humano de personalidades e instituciones internacionales. La gala anual se celebra tradicionalmente cada mes de octubre en territorio asturiano y comprende ocho categorías fundamentales, entre las que se encuentran Artes, Letras, Ciencias Sociales y Deportes.
Cada uno de los galardonados distinguidos por la institución española recibe un diploma acreditativo, una insignia conmemorativa, una dotación económica y una escultura exclusiva diseñada por el artista Joan Miró. La concreción del acto formal en el Teatro Campoamor puso fin a la espera iniciada a mitad de año, ratificando la huella del futbolista rosarino en el ámbito internacional.