Un aumento de 24% del salario mínimo, una de las grandes promesas del reelecto presidente Barack Obama, irrumpe en el debate político en Estados Unidos, dividiendo a economistas y empresarios en momentos en que el empleo se recupera.
Un aumento de 24% del salario mínimo, una de las grandes promesas del reelecto presidente Barack Obama, irrumpe en el debate político en Estados Unidos, dividiendo a economistas y empresarios en momentos en que el empleo se recupera.
"Voy a seguir presionando para que el salario mínimo sea más alto y permita a las familias estadounidenses vivir", reiteró Obama a principios de marzo, tras comprometerse a llevarlo de 7,25 a 9 dólares la hora en su discurso sobre el Estado de la Unión, a mediados de febrero.
A diferencia de lo que ocurre en otros países, donde el salario mínimo se reajusta anualmente en forma automática, en Estados Unidos no está indexado a la inflación y puede estancarse durante años. El último aumento a nivel federal, de 10,6%, fue en julio de 2009.
"Tomar una medida respecto al salario mínimo se ha demorado demasiado tiempo", dijo en un correo electrónico el Secretario de Trabajo asistente, Seth Harris.