Alma valiente. Más que una búsqueda, es lo que llega. En un momento tenía un montón de canciones armadas y justo vi algunas películas, como "Interestelar", "Contacto", que tenían una conexión entre ellas. Y mucho de lo que hablaba tenía que ver con eso y me sentí inspirado por las películas a nivel sonoro y estético. Probé por ahí y una de las canciones, "Rayo", la tenía maquetada y me encantó esta idea de hacer algo cinematográfico.
Generalmente compongo despojado de trabajo, empiezan a fluir las cosas sin prejuicios. Y le pongo interés para el lugar que va. A veces se va al rock, otras al folk. Soy bastante libre y trato de adaptarme a lo que sale, a las ganas que tengo de hacer.
Las canciones salen de lo emocional. Hice un montón de canciones desde que fui padre. Canciones que tienen que ver con la felicidad y los lugares que te encontrás cuando sos padre. Muchas veces desde la tristeza, la frustración, la presión. Mi primer disco lo hice en 2007, que coincidió con el nacimiento de mi primera hija. Tampoco conozco de que se trata sin ellas.
Casualmente el nombre “Alma Wasabi” surgió cuando Catalina mi hija mayor probó el sushi y a pesar que le picó y la pasó mal, después me pidió probar más. En ese momento le dije: “Sos un alma Wasabi”. Pero la metáfora es que tiene ese espíritu de probar, a pesar de pasar ese momento feo.
Pienso en el tipo que sube el Aconcagua y el wasabi de ese tipo es que va a pasar frío, pero algo le llama la atención, que es llegar al punto más alto del mundo. Y eso hace que valga la pena. Están esas personas que pasan esas dificultades para lograr lo que quieren, movidas por una pasión. Me pasa cuando salimos de gira. Las giras son austeras, viajamos incómodos, no sabemos donde vamos a dormir. Pero sin embargo, la hora arriba del escenario justifica todo.
El disco ya está en YouTube, BandCamp y las plataformas digitales Spotify e iTunes. En formato físico lo están fabricando y será un libro de 32 páginas, donde participaron fotógrafos, escritores, ilustradores y entre todos armamos esta obra que tiene que ver mucho con el disco. Cada uno creó a partir de esa canciones. La idea es que sea un complemento, no una simple caja que contiene al disco. Si no una obra en sí misma, que le da un plus. El disco está en decadencia y la idea es que si no vas a tenerlo por el disco, lo tengas por esa obra.
En este trabajo hubo mucha gente involucrada, todo un mundo alrededor de eso y esa energía está puesta ahí. Yo no tengo una formación teórica en lo musical, entonces hago desde la intuición. A veces escucho “Alma Wasabi” y me siento muy conforme con lo que logré. A veces uno es muy crítico de las obras de uno. Cuesta estar satisfecho.
Luego de grabarlo terminé muy cansado físicamente y por ahora no planeo presentarlo en vivo. Además es medio complejo llevar este disco a una presentación en vivo.
Entre dos mundos. La publicidad tiene la creatividad y no tiene que ver mucho con el arte. Tiene distintos parámetros que la limitan para que sea una actividad artística. En el primer momento está destinado a vender algo. Sí se nutre de elementos artísticos, pero la concepción es muy diferente. Lo que la publicidad me dio fue el ejercicio de aprender a hacer cosas creativas, de no desesperarse, de darse sus tiempos. Siempre me gustaron las actividades que no son rutinarias y la publicidad no es rutinaria y la música tampoco. Busco caminos nuevos, por eso cada disco es diferente en su estética y su producción.
Fuí músico antes que publicista. Nunca me imaginé mi presente. A veces miro mi pequeña carrera musical y me sorprende. Hice mi primer disco en 2007... todo esto me agarró de grande. Empecé a componer canciones como un juego en 2003. Siempre había hecho música instrumental. Y en nueve años tengo cuatro disco.
Hago mucho por la música, más que lo que el cuerpo me da. Siento que me ha ido bien con lo que hice. Siempre trato de ayudar y aportar. Y me gusta que los músicos apoyen que lo hago.
Cuatro puntos cardinales. Nací en Jujuy por una cuestión circunstancial. Crecí en Catamarca, me considero catamarqueño. Después estudié en Córdoba y Buenos Aires. Tenía un amigo en Mendoza, con el que habíamos estudiado juntos y teníamos la idea de tener nuestra propia agencia. Vine para acá y me encantó. Yo estaba saturado de Buenos Aires, porque la naturaleza no está tan presente como en esta parte del país. Y Mendoza me pareció un lugar equilibrado, desde la naturaleza, lo laboral y comercial. Después de casi 20 años de vivir acá soy un poco mendocino.
Ahora estamos viajando por el país con Victor Silione y Javier Montalto, quien está empezando con su proyecto solista. Él se mete en mi proyecto de trío y yo aporto en lo suyo. Y eso es lo más lindo que me ha pasado en el último tiempo de salir a tocar. Conocer gente nueva, que te compren discos, hicimos 23 shows el año pasado. Siempre pasan cosas lindas en los viajes, por ahora quiero seguir haciendo eso.