El Papa Francisco cumple lo que predica y siempre tuvo gran compromiso con la justicia social, dice el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, un amigo suyo desde hace 20 años con quien compartió extensos diálogos sobre religión.
El Pontífice tiene “gran compromiso con la justicia social. No sé exactamente cuáles serán sus acciones, pero lo que predica lo cumple. Por eso no me extrañó, por ejemplo, que no haya ido en el auto especial: nunca se ha subido sobre el pedestal de la arrogancia”, dice Skorka, de 62 años.
La amistad entre el rabino y el nuevo Papa se consolidó a través de extensas conversaciones interreligiosas que se plasmaron en el libro “Jorge Bergoglio y Abraham Skorka: sobre el Cielo y la Tierra” y en un programa semanal de televisión que ambos compartían, cuya última emisión fue en diciembre.
La colectividad judía argentina es la más numerosa de América Latina, con unos 300.000 miembros, según entidades judías, mientras que el catolicismo es el culto mayoritario de este país sudamericano, al que adhiere el 75% de sus 40 millones de habitantes, de acuerdo con la Iglesia.
Francisco “ha llegado en un momento muy crítico de la Iglesia. Algo muy fuerte pasó: hubo una renuncia. Una humanidad que por un lado parece incrédula, escéptica y por el otro, con una necesidad dramática de hallar una dimensión de fe”, señala Skorka, creador de las cátedras de Derecho Hebreo en las universidades estatal de Buenos Aires y privada Del Salvador.
El religioso judío dijo que siempre pensó que Bergoglio llegaría a ser Papa porque, señaló, tiene “un gran prestigio” y lo definió como “un hombre íntegro, de fe muy profunda, que aborrece lo superficial, de una sencillez sincera, que busca a Dios constantemente”.