16 de octubre de 2026 - 16:13

Polémica: Isabel Allende, el premio Planeta y una casa llena de oscuros espíritus

El otorgamiento del premio literario más cuantioso de la lengua española a una escritora, premiada por una novela que sigue el universo de su libro más famoso, despierta suspicacias.

Son tantas las aristas confusas, sombrías o cuando no oscuras en la otorgación del premio Planeta a Isabel Allende que uno no sabría bien por dónde comenzar. Claro que Allende es una escritora reconocida y su talento, su capacidad para escribir una novela como La hora antes del alba —que perfectamente la podría hacer acreedora de un premio prestigioso— no serán puestos en duda en estas reflexiones.

Y es que con lo demás que aparece como opaco ya hay mucho para decir. Comencemos por lo más evidente: la convocatoria a este millonario premio editorial se hace a autores que no deben identificarse. Por ello, se exige firmar la obra con seudónimo. Bueno, claro está, Allende cumplió y se presentó bajo el nombre de Luz Ventura. Pero el asunto está que lo que presentó (con un título diferente al que será editado: Los que faltan) es una novela que continúa la saga de su archifamosa La casa de los espíritus. Un hecho que no puede ocultar ningún seudónimo: es evidente que si en los años 70 (por poner un ejemplo), se presentaba un autor a un concurso con una novela que transcurría en Macondo y con un estilo reconocible en libros anteriores, lo más probable es que ese contendiente fuera Gabriel García Márquez. Mutatis mutandis, a eso equivale darle el premio a esta novela, que se impuso nada menos que entre 1.424 manuscritos.

Otro tema no menor es el que representa el hecho de que Isabel Allende es una de las autoras en español emblemáticas del sello Penguin Random House, principal “competencia” de Planeta entre los grandes sellos editoriales.

El premio a la autora ha generado un verdadero terremoto y esconde detrás, tal vez, un brutal cambio de vereda, que podría esconder la verdadera razón del premio: romper con el sello editor para pasar a otro. Una conjetura más que despierta este premio.

La última cuestión, entre las muchas que se pueden analizar, está en el hecho de que Isabel Allende dio una entrevista a Los Andes este año, que fue publicada el 10 de abril. Allí, había comentado que la escritura de La casa de los espíritus “fue realmente algo dictado casi desde el más allá, no sé cómo pasó. Y nunca más he tenido esa inocencia para escribir, porque no tenía idea de lo que era la industria del libro”. Según ha asegurado infinidad de veces, ella comienza a escribir sus libros cada 8 de enero de cada año, por lo cual a esa altura (se supone) debió haber estado escribiendo justamente una novela sobre ese universo, si es que no la había escrito con anterioridad (¿durante 2025?). En cualquier caso, no hubo ni siquiera una mención a esa idea de continuarla y hasta pareció decir lo contrario: que le faltaba hoy en día la inocencia necesaria para abordar una historia así.

Como sea, el millón de euros de esta edición del premio Planeta (una vez más) no caerán en saco roto: sea porque se le dará a un libro que seguramente venderá mucho o porque servirá a la editorial para “birlarle” a una escritora estrella a la otra. Todo lo contrario a lo que se supone que tiene que ofrecer el premio: el estímulo a los grandes, y en lo posible menos reconocidos, autores.

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