Desde su exclusión de la OEA en 1962, por la Guerra Fría y el bloqueo estadounidense, la isla no había participado en ninguna de las citas continentales celebradas. Pero tras la reanudación de relaciones, hoy se producirá la esperada reunión entre Obama y
Cuba vuelve a las cumbres de América
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La séptima Cumbre de las Américas abrió su telón con la participación de Cuba por primera vez y con todo el interés volcado en lo que hagan el líder de la isla comunista Raúl Castro y el presidente Barack Obama, meses después del anuncio histórico de restablecer relaciones entre los dos países tras medio siglo de desavenencia.
La Casa Blanca informó que el presidente Barack Obama y el mandatario cubano Raúl Castro “se verán” hoy sábado. Al momento, no hay planeada una reunión oficial a una hora específica entre los mandatarios, dijo Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Obama.
Pero Rhodes señaló que las autoridades sí anticipan que los dos mandatarios tendrán la oportunidad de “verse” y hablarán hoy, el segundo y último día de la Cumbre de las Américas.
Obama y Castro hablaron por teléfono el miércoles antes que Obama saliera de Washington con destino a Jamaica.
Los reflectores también estarán en el mandatario venezolano Nicolás Maduro, quien llegó a Panamá en medio de un recrudecimiento de las tensiones con Estados Unidos, después de que el gobierno de Obama decretase sanciones y declarara a la nación petrolera una amenaza para la seguridad estadounidense.
El líder venezolano ha anticipado que entregará a su par norteamericano una lista con millones de firmas de compatriotas que piden el cese de esa medida, cuestionada por otros gobiernos en la región.
Apenas se bajó del avión que lo trajo a Panamá, Maduro la emprendió contra Estados Unidos. Criticó su política exterior, desde un monumento a las víctimas de la invasión estadounidense a ese país en 1989. El monumento está en El Chorrillo, un barrio pobre del centro de la capital panameña donde se libraron algunos de los combates más fuertes durante la invasión.
Trinidad Ayola perdió a su esposo en los combates. Tratando de contener las lágrimas, Ayola dijo que no es la primera vez que un jefe de estado visita el sencillo monumento en las dos décadas desde que se levantó. Ella y otros quieren que el presidente Obama se disculpe por los muertos panameños.
El Chorrillo fue la zona de Panamá más afectada por la invasión norteamericana de 1989 que desalojó del gobierno a Manuel Noriega, debido a que se encuentra próximo a varias áreas militares.
La invasión ocasionó unos 3.500 muertos -la mitad probablemente de El Chorrillo- pero muy pocos cuerpos pudieron ser recuperados: la mayoría fueron enterrados en fosas comunes cuya localización nunca fue revelada, dijeron representantes de la asociación que nuclea a los familiares y amigos de las víctimas.
Las tensiones entre Washington y Caracas han aumentado en semanas recientes debido a las sanciones, en momentos que Obama y Raúl Castro, un aliado clave de Maduro, avanzan hacia la reanudación de relaciones diplomáticas.
Maduro también escuchará, aunque no necesariamente dentro de las deliberaciones con sus pares del hemisferio, exigencias de críticos y opositores a su gobierno para que libere a presos políticos y asegure unos comicios parlamentarios libres y transparentes este año.
El presidente anfitrión Juan Carlos Varela, un centrista que ha tendido un canal panameño para el diálogo y resolver diferencias, inauguró la reunión anoche, en un acto en que también intervinieron los secretarios generales de la ONU y la OEA, Ban Ki Moon y José Miguel Insulza, respectivamente. La ceremonia tuvo lugar en un centro de convenciones ubicado a orillas de la bahía de Panamá.
Varios líderes de los 32 que asiste a la cita arribaron ayer, entre ellos Obama y Castro. Curiosamente, el avión del mandatario cubano llegó a un aeropuerto al oeste de la capital que sirvió hace una década y media como base aérea de los militares de Estados Unidos y desde donde partieron muchos de los vuelos para el bombardeo aéreo en la capital durante la invasión.
Los líderes discuten en Panamá sobre prosperidad y equidad y cómo impulsar la cooperación para ayudar a mejorar la vida de los pobres en el hemisferio.
De acuerdo con organismos de la ONU, en América Latina persisten alrededor de 167 millones de pobres, a pesar de los avances que ha tenido la región en ese asunto y al crecimiento económico que evidenció la zona en la última década. Simultáneo a la cita presidencial, grupos populares, sindicales e indígenas realizan sus propias cumbres, en las que esperan la asistencia de algunos de los líderes socialistas de la región.
La SIP, por la libertad de prensa
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) considera a este encuentro una “oportunidad histórica” para plantear que “los principios sobre las libertades de expresión y de prensa no estén ausentes en las discusiones, acuerdos o declaraciones y que nadie pueda quedar callado cuando estos sean violentados”.
Por ello, ayer difundió un documento que proclama: “Los líderes de los gobiernos... tienen una oportunidad histórica para reafirmar su compromiso con la libertad de expresión, de prensa y el derecho a la información de los ciudadanos. Bajo esa proclama, los gobernantes tienen la obligación de vigilar, promover y defender la libertad de expresión como derecho humano fundamental, sin la cual tampoco puede haber verdadera prosperidad.
“No hay excusas para que nuestros gobernantes sean testigos silenciosos del sufrimiento de aquellos ciudadanos que no pueden expresarse libremente.
“Nadie puede quedar callado ni ser indiferente a las violaciones a los derechos humanos, a la libertad de expresión, que cometen, particular y sistemáticamente, los gobiernos de Raúl Castro, Rafael Correa y Nicolás Maduro. Presos de conciencia, medios de comunicación cerrados, periodistas y ciudadanos amordazados, desenmascaran esas violaciones.
"En el futuro se podrá juzgar si en la Declaración que emane de esta Cumbre, los gobernantes del continente americano se habrán mostrado firmes de que la cooperación plena y verdadera solo se puede alcanzar cuando haya convicción democrática y ningún ciudadano sea excluido o discriminado por pensar, opinar o ser diferente". Fuente: SIP