12 de noviembre de 2012 - 12:36

Por la crisis, miles de latinos ya sueñan con abandonar España

Los desalojos bancarios afectan a todos por igual, pero los inmigrantes los sufren más ya que no tienen adónde ir.

Buscando un futuro mejor, Jorge Herrera vendió su pequeño negocio en Quito y hace 20 años emigró a la España del boom económico. Ahora, víctima de la crisis, se encuentra sin trabajo, al borde del desalojo y deseoso, como muchos latinoamericanos, de volver a su país.

"Somos gente de otro país que vinimos aquí a vivir un sueño, a buscar otra vida mejor y lo que nos hemos encontrado son sueños frustrados", afirma este ecuatoriano de 41 años, que junto a otros inmigrantes acampa frente a un banco madrileño para reclamar "una solución a esta pesadilla".

Con un crédito de 120.000 euros, Jorge compró un departamento en Madrid en 2003. "Entonces España era otro mundo, había muchas oportunidades, yo trabajaba en la hostelería y no dejaban de llamarme, tenía unos ingresos buenos y estábamos muy bien", recuerda.

Pero en 2008 estalló la burbuja inmobiliaria y desde entonces el desempleo no dejó de crecer: en setiembre afectaba al 25% de los trabajadores, pero a cerca del 40% de los inmigrantes.

Tras ocho meses sin reembolsar el préstamo, ahora están al borde del desalojo y con el peso de una deuda que, según la legislación española, los bancos pueden seguir exigiendo incluso después de confiscar la vivienda.

El problema de los desalojos que desde 2008 dejó a 350.000 personas sin hogar, es el efecto más dramático de la crisis española, provocando incluso varios suicidios. Para remediarlo, gobierno y oposición comenzarán a negociar hoy una moratoria, a la espera de la cual una primera entidad bancaria ya decidió congelar todas las expulsiones.

Pero aunque el problema afecta a españoles y extranjeros por igual, estos son más vulnerables, lamenta Manuel Arboleda, ecuatoriano de 50 años.

"Los inmigrantes estamos solos, si te echan de casa no tienes familia que te acoja, lo único que tienes aquí son amigos que están en la misma situación o peor que tú", afirma, frotándose las manos para entrar en calor. Frente a todo esto, muchos se plantean regresar a su tierra.

"Si nos desalojan nos tendremos que ir porque el dinero que entraría en casa no bastaría para sustentarnos a todos", afirma Nadia Díaz, madre de dos muchachos de 10 y 12 años, originaria de Guayaquil.

LAS MAS LEIDAS