28 de julio de 2019 - 00:00

Creé en Mendoza - Por Maxi Salgado

Como ya venía pasando en otros deportes, el fútbol mendocino comienza a dar indicios de un cambio de paradigma y un crecimiento saludable. S

Cree en Mendoza” es el slogan de campaña que ha elegido el oficialismo en la provincia y parece que es un mensaje que ha calado hondo en dirigentes de nuestro fútbol, especialmente el de los torneos superiores.

Las últimas semanas trajeron buenas nuevas para el fútbol vernáculo. Los choques por Copa Argentina y Copa Libertadores prometían ser una prueba complicada. Para muchos, la mayoría, los equipos locales iban al cadalso.

Nada estuvo más alejado de la realidad. Los exámenes se superaron con creces y lo más importante que se lo hizo con materia prima autóctona.

Gimnasia arrancó la serie con un empate frente a River en el que el Lobo tuvo todo para ganarlo. Si me apuran, hasta creo que debió ganarlo en los noventa minutos. Lamentablemente se llegó a la serie de penales, esa lotería que tiene el fútbol para las definiciones y la taba cantó culo.

Lo más importante de esa experiencia en San Luis es que el Lobo se convenció de que hay buen material en su casa. Con los jugadores que vienen enfrentando la competencia de la Liga Mendocina y apenas algunos retoques, se puso en jaque al campeón de América que puso todo lo que tenía en su bolsa. Y hasta demostró y se demostró que no es necesario recurrir a técnicos con grandes marquesinas y que sean foráneos. La elección de Diego Pozo como orientador es otra muestra de que hay un cambio de paradigma.

También Independiente hizo un gran papel frente a un Lanús que viene con rodaje desde hace tiempo. Fue derrota agónica, pero con sensaciones positivas. Porque el equipo pudo darle minutos de “calidad” a varios proyectos que van convirtiéndose en realidades. El Azul fue uno de los pioneros en apostar a su semillero para hacer florecer esperanzas. Y ojalá siga por ese camino.

El mismo camino que en Godoy Cruz se convirtió en una política de Estado, pero que viene cocinándose a fuego lento.

El Tomba tuvo una destacadísima actuación frente al súper promocionado Palmeiras y hasta hizo todo para ganarlo con un grupo de jugadores “insolentes”, que se plantaron con mucha autoridad. A veces el deporte, y principalmente el fútbol, no premia al mejor, lo que lo hace apasionante. Pero lo cierto es que la mayoría de las veces el resultado no es lo más importante. Cuando los dirigentes atienden lo urgente y no lo importante, equivocan el camino. El proceso siempre es lo más importante.

Hay, sin dudas, un cambio de paradigma que hay que acrecentar. El mismo que ya venía dándose en varios otros deportes y que tuvo un pequeño adelanto el año pasado con 8 mendocinos compitiendo en los Juegos Olímpicos de la Juventud y una confirmación en estos Panamericanos de Lima, dónde hay 14 deportistas de nuestra provincia en diez disciplinas diferentes. Dicen que el crecimiento vitivinícola de la provincia se dio cuando los extranjeros comenzaron a pensar más en Mendoza que en Buenos Aires, En el deporte está comenzando a pasar lo mismo. Ya nadie la ve como una provincia más en el mapa deportivo. Todos comienzan a darse cuenta que acá hay potencial.

Un poderío que se debe potenciar trabajando en bloque, algo que todavía no se logra y es fundamental. No pronunciarse públicamente frente a la suspensión del presidente de San Martín por sus declaraciones contra AFA, pero sí salir a apoyar a Tapia por la suspensión que le puso Conmebol, es una muestra de que seguimos divididos y pensando cada uno en su quinta.

Parafraseando otro slogan de estos tiempos políticos, se podría decir que “los mendocinos juntos somos imparables”. Solo debemos convencernos y apostar a “creer en Mendoza”.

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