La tensión entre aliados y adversarios del gobierno sirio, en particular entre Rusia y Turquía, seguía aumentado ayer por los bombardeos turcos en el norte del país que alejan cada vez más la perspectiva de un alto el fuego.
La tensión entre aliados y adversarios del gobierno sirio, en particular entre Rusia y Turquía, seguía aumentado ayer por los bombardeos turcos en el norte del país que alejan cada vez más la perspectiva de un alto el fuego.
El presidente estadounidense Barack Obama pidió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, que ponga fin a los ataques rusos contra grupos de la oposición moderada en Siria, conforme al acuerdo internacional suscripto el jueves en Munich.
En un diálogo telefónico entre los dos gobernantes, Obama “subrayó que actualmente es importante que Rusia juegue un rol constructivo y cese su campaña aérea contra las fuerzas de la oposición moderada en Siria”, según el comunicado oficial.
Por su parte el ministerio de Relaciones Exteriores francés expresó en un comunicado su “preocupación por la continua degradación de la situación en la región de Alepo y en el norte de Siria”.
El ejército turco, desoyendo la reprobación de Estados Unidos, bombardeó por segundo día consecutivo posiciones kurdas en el norte de Siria, en particular en los alrededores de la ciudad de Azaz, en la provincia de Alepo.