La policía de esta región especial de la República Popular China mantuvo a raya con gases lacrimógenos a decenas de miles de manifestantes prodemocracia que bloquearon importantes zonas de la ciudad, como parte de una campaña de desobediencia civil cada vez más intensa en pos de mayores libertades políticas.
Los manifestantes protestan contra la voluntad de Pekín de seguir controlando estrechamente la elección de los líderes de este territorio, una ex colonia británica que goza de más libertades políticas que el resto de China.
El presidente chino, Xi Jinping, introdujo nuevas medidas y disposiciones tras su llegada al poder, en marzo de 2013. Por un lado, modos populistas insólitos en un líder chino, como un paseo a pie por las callejuelas de Pekín, pero también una serie de reformas económicas basadas en el mercado.
Pero también ha dejado en claro que su prioridad es afianzar la estabilidad social y consolidar la autoridad del Partido Comunista al frente del país.
Las reformas políticas no entran en su agenda o tienen una prioridad muy baja. Ejemplos como el "no" a las exigencias de elecciones libres en Hong Kong, la detención del líder del movimiento estudiantil de la excolonia o la cadena perpetua para el intelectual moderado Ilham Tohti lo han dejado claro.
Por eso las protestas, especialmente de contingentes de jóvenes, fueron la nota dominante el fin de semana.
En medio de las nubes de gas, muchos manifestantes gritaban "qué vergüenza", comprobaron los periodistas de la AFP. Asimismo, hubo enfrentamientos con las fuerzas del orden por el uso de gases lacrimógenos, lo que es bastante inusual en Hong Kong.
En un primer momento, los agentes echaron mano de gas pimienta para dispersar a los manifestantes, que abarrotaron una de las principales avenidas de la ciudad tras saltarse un cordón policial.
Los autores de las protestas lograron paralizar el tráfico en la avenida Connaught Road, una de las principales de la ciudad. Se dirigían al edificio que alberga el gobierno y el consejo legislativo, frente al cual había manifestantes acampando desde el viernes.
El gobierno chino manifestó su apoyo a las autoridades de Hong Kong, y advirtió que se opone a "toda actividad ilegal que pueda minar el imperio de la ley y poner en peligro la tranquilidad social".
El calibre de la movilización de la víspera se debe en buena medida a la decisión de Occupy Central, la organización más visible del movimiento prodemocracia, de adelantar una operación de protesta prevista en principio a partir del 1 de octubre.
La principal demanda de estos activistas es que los hongkoneses puedan elegir por sufragio universal al jefe del gobierno local, no necesariamente sometido a las órdenes de Pekín.
El gobierno central anunció en agosto que la próxima elección del líder hongkonés, en 2017, tendrá lugar por sufragio universal, pero que sólo podrán presentarse 2 o 3 candidatos aprobados por un comité leal a Pekín.
Occupy Central reclama "la retirada" de esta decisión y "una reactivación del proceso de reformas políticas".
"Exigimos que el gobierno [local] de Leung Chun-ying presente al gobierno central un nuevo informe sobre reformas políticas, que refleje plenamente las aspiraciones a la democracia del pueblo de Hong Kong", dijo Occupy.
"Nuestro objetivo es poner de rodillas al gobierno", afirmó uno de los líderes estudiantiles, Wong Hon-leung.
El jefe del ejecutivo hongkonés, Leung Chun-ying, respondió afirmando en conferencia de prensa que su equipo está "decidido a oponerse a las acciones ilegales de ocupación llevadas a cabo por Occupy Central".
Esta organización, dirigida por dos profesores de universidad y un sacerdote, amenazaba con paralizar a partir del 1 de octubre el barrio de negocios Central, emblema del poderío de esta importante plaza financiera.
Pero ante la movilización estudiantil ha decidido mover sus fichas y pidió a sus militantes que se unan a las manifestaciones.
La diputada prodemocracia Claudia Mo declaró que 5 personas fueron detenidas, entre ellas 3 de sus colegas del consejo legislativo, por haber intentado llevar altavoces a las protestas. Lamente, la policía admitió haber detenidos a 74 personas.
Los manifestantes que protestan frente al edificio del gobierno y el poder legislativo parecen estar preparándose para una protesta larga.