24 de noviembre de 2015 - 00:00

Crece el rechazo al racismo en las universidades de EEUU

Se trata de un movimiento de protesta en las universidades para denunciar la inacción de sus direcciones ante la discriminación contra los negros.

Está naciendo, poco a poco, un movimiento de protesta en las universidades estadounidenses para denunciar la inacción de sus direcciones ante la discriminación contra los negros, que ha provocado renuncias y un malestar generalizado en el mundo universitario.

Todo empezó el 2 de noviembre cuando Jonathan Butler, un estudiante negro de doctorado de la universidad de Misuri, inició una huelga de hambre para pedir la renuncia del rector de su universidad, Tim Wolfe. Apoyado por el colectivo “Concerned Students 1950”, quiso que se sancionara la falta de acción del rector ante una serie de incidentes. A principios de setiembre, el presidente del centro de estudiantes,

Payton Head, se había quejado de haber sido tratado de “nigger” (una palabra con connotación fuertemente racista en inglés), y, a fines de octubre, se halló una esvástica en los baños de una residencia estudiantil.

Tim Wolfe renunció, y R. Bowen Loftin, el gerente de operaciones, hizo lo mismo. “Llegó el momento de reconocer y de hacerse cargo de nuestros terribles desafíos”, declaró el nuevo rector interino, Michael Middleton, que es negro.

En los días que siguieron, nacieron varios movimientos en otras universidades, por ejemplo en las de Yale, Ithaca y en la pequeña universidad californiana Claremont McKenna. El uso de las redes sociales aceleró la propagación del movimiento que hoy se ha implantado en unas cuarenta universidades del país, según el sitio web thedemands.org.

El modus operandi de los grupos de protesta difiere entre los centros de educación superior, pero las reivindicaciones son claramente las mismas: hay que hacer más para que los estudiantes negros y de otras minorías se sientan integrados y representados.

"Hace años que los estudiantes en este campus (Misuri) vienen denunciado actos racistas", afirmó Carl Dix, portavoz del partido comunista revolucionario, que vino a apoyar el movimiento. “Llegó un momento en el que la gente ya no quiso soportar más”, añadió Dix.

“Nos tomamos demasiado los logros de fines de los años 60 e inicios de los 70 como si hubieran sido ya ‘misión cumplida’”, evaluó Camille Charles, profesora de sociología de la Universidad de Pensilvania. “El movimiento por los derechos civiles rompió muchas barreras, pero no es suficiente”, afirmó por su lado Jessica Welburn, profesora de sociología y estudios afroamericanos de la universidad de Iowa.

Las protestas apuntan hacia dos actores diferentes: las autoridades, a quienes se les exige hacerse cargo del problema, y los estudiantes blancos y su toma de conciencia.

“Creo que vamos a tener que tener discusiones serias e incómodas y hacer cambios”, señaló la catedrática Camille Charles.

El rector de Yale, Peter Solvey, reveló el pasado martes un amplio plan que incluye la formación sistemática de los dirigentes de la universidad sobre la lucha contra las discriminaciones.

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